Bruselas vive con tensión las últimas jornadas. Los diferentes países miembros de la Unión Europea tratan de imponer sus relatos, a la vez que en este mismo momento "hay gente muriendo, familias rotas y el mundo se desestabiliza", dice Séamus Boland, el presidente del Comité Económico y Social Europeo (CESE).
En el marco de la Semana de la Sociedad Civil, en la que Capital está presente, la agenda la están marcando los acontecimientos que se están produciendo a cada hora. El organismo consultivo de la Unión Europea, a diferencia de otros órganos, hace una llamada clara al diálogo. "Que los líderes digan basta", recalca Boland.
"Sé que a veces estamos teniendo conversaciones largas para nada, pero hagámoslo, necesitamos pasar por ese paso", advierte el irlandés. En esa línea, Boland incide en que en el corto plazo ya se están produciendo problemas graves. Uno de ellos es la subida del precio del gas y del petróleo.
En el corto plazo, la consecuencia será una "increíble desestabilización, si continúa estamos hablando de una región completa". En resumidas cuentas, un conflicto como este no beneficia a nadie, según su visión, dado que esta situación solo "va a crear pobreza".
"Espero estar equivocado y que esto no sea el principio de la Tercera Guerra Mundial", avisa Boland, quien advierte de que en este momento muchos países se plantean la situación de entrar "en una guerra que no quieren".
Europa moviliza a empresas y sociedad civil frente a sus crisis
En ese contexto, adquieren importancia las diferentes visiones de los países europeos. Unos optan por la neutralidad, otros por la condena de las hostilidades de las dos partes y otros velan por sus propios intereses. En la opinión de Boland, las diferencias entre los 27 países generan algunos problemas, pero también espera que puedan llegar a un acuerdo mínimo sobre cómo abordar la cuestión.
"Me gusta pensar que la Unión Europea trabaja en su estrategia desde la visión de sus propios miembros". Preguntado por este medio sobre las declaraciones de España a este respecto, Boland defiende que nuestro país tiene su propia visión sobre el conflicto.
En esa línea, y sin entrar en más detalles, Boland prefiere no entrar en si la posición de España es buena o no. "Espero que España tenga su espacio con el resto de miembros para trabajar en esa visión común", se limita a decir el presidente del CESE.
En todo caso, insiste en que los líderes deben hablar. "No dejemos que esta guerra siga ocurriendo ni un día más, tenemos que hablar", afirma. Ahora bien, sí que señala, de manera indirecta, a los recientes hechos que han tenido a España como protagonista. "Los líderes europeos deben insistir en el imperio de la ley; hay reglas acerca de las invasiones y sobre cómo deben hacerse las cosas", recuerda.
Asimismo, sostiene que "una civilización avanzada significa que puede evitar conflictos", indica Boland. "Hemos inventado muchas cosas, pero tenemos que inventar la paz; paz a cualquier precio", concluye el irlandés.
DEPENDENCIA Y COMERCIO
Este tema no solo afecta a la visión de la Defensa, sino que también implica al comercio, tal y como Donald Trump ha tratado de argüir en su conflicto con Pedro Sánchez. "Europa tiene que ser más independiente de lo que lo fue nunca", admite Boland, quien llama a la prudencia a los líderes: "Tenemos que ser cuidadosos con la reacción de los líderes porque dicen una cosa y al día dicen la contraria".
Por otro lado, no cree que esta política comercial sea nueva. Desde su perspectiva, este giro lleva produciéndose desde hace más de una década, si bien las intervenciones de Donald Trump han acelerado el proteccionismo de Estados Unidos. Con todo, Boland es optimista en la medida en que Europa tiene herramientas para defenderse y diversificar cómo responde a sus diferentes necesidades.

