Las recientes proyecciones del Banco Central Europeo (BCE) han reflejado un ajuste significativo en sus expectativas económicas debido al impacto de los primeros días del conflicto en Oriente Próximo. Estos ajustes prevén una subida de la inflación superior a lo previsto, además de anticipar un menor crecimiento del PIB en la zona euro, en comparación con estimaciones anteriores.
Según los datos del BCE, la tasa de inflación en la eurozona se situará, en promedio, en el 2,6% para 2026, una revisión al alza respecto al 1,9% del pronóstico anterior. En 2028, se espera que la inflación sea del 2,1%, excediendo la previsión previa del 2%.
Esta revisión se debe principalmente al alza en los precios de la energía como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo
, según detalla el instituto emisor.
En términos de crecimiento económico, el BCE ha ajustado sus expectativas, proyectando que la expansión del PIB será de un promedio del 0,9% en 2026, ajustándose tres décimas a la baja respecto de las previsiones anteriores. Para 2027 y 2028, se espera un crecimiento del 1,3% y 1,4% respectivamente, lo que indica una tendencia menos optimista que la anticipada previamente.
Los analistas del BCE han evaluado también cómo la situación en Oriente Próximo podría influir en la economía de la eurozona bajo escenarios alternativos. Un desabastecimiento prolongado de petróleo y gas llevaría a una mayor inflación y a un menor crecimiento de lo proyectado en el escenario de referencia. Esta situación podría intensificar los efectos indirectos y de segunda ronda de una perturbación energética más grave.
A pesar de estos desafíos, el BCE subraya que la solidez de los balances del sector privado, junto con el gasto público en defensa e infraestructuras y un bajo nivel de desempleo, podrían servir como soportes para el crecimiento en el futuro. De acuerdo a la estrategia de política monetaria del Consejo de Gobierno, es crucial incorporar riesgos e incertidumbres en la toma de decisiones para afrontar este complejo panorama económico.


