Madrid

El teletrabajo no frenó la despoblación rural en España ni mejoró el acceso a vivienda digna

El fenómeno de la despoblación en España sigue siendo un tema de preocupación, particularmente tras la aparente mitificación de la vuelta al campo a través del teletrabajo después de la pandemia de Covid-19

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Por Redacción Capital

Las reivindicaciones en el mundo rural cumplen este martes siete años desde su auge, que culminó con una macro manifestación en Madrid. Desde entonces, el fenómeno de la despoblación en España sigue siendo un tema de preocupación, particularmente tras la aparente mitificación de la vuelta al campo a través del teletrabajo después de la pandemia de Covid-19. Con motivo de este aniversario, diferentes expertos consultados por Europa Press analizan cómo ha evolucionado esta problemática.

El impacto de las pirámides de población y la falta de oportunidades

El catedrático en Economía de la Universidad de Zaragoza, Vicente Pinilla, subraya que las "pirámides de población tan envejecidas y masculinizadas" están impulsando la reducción del número de habitantes en las zonas rurales, incluso cuando las personas no abandonan los pueblos. En Aragón, los municipios de menos de 5.000 habitantes han perdido población en los últimos años, una tendencia que Pinilla no puede extrapolar al resto de España, aunque sospecha que el patrón podría ser similar.

Borja Morteo, trabajador en una empresa de 'E-Sports', explica su experiencia con la despoblación desde Luna, un pequeño pueblo en Aragón. Señala que la falta de iniciativas de empleo cualificado y la conectividad a Internet de calidad son barreras significativas para regresar al entorno rural. Afirma que, para quienes se acostumbraron a las comodidades urbanas, regresar al pueblo no es una opción viable a corto plazo.

La gente sobrevive aquí, pero las instituciones no hacen nada para que se queden los jóvenes

Complementando estas observaciones, Juan Antonio Lobato, investigador de la Universidad Carlos III, considera que el auge del teletrabajo tras la pandemia ha contribuido a una "estacionalización" de la pérdida de población. Sin embargo, advierte que la inversión en la conexión 5G no ha ido acompañada de una adecuada planificación urbanística y de vivienda.

Desafíos estructurales y el papel de las políticas públicas

Lobato coincide con otros expertos en que el retorno a las zonas rurales tras el Covid-19 se debe en gran medida a registros en segundas residencias, sin que esto represente un cambio demográfico significativo. Hugo Poza, de Covaleda, también reflexiona sobre los desafíos estructurales, señalando que aunque los pueblos tengan cierta infraestructura, las políticas actuales no incentivan a los jóvenes a quedarse.

Otra perspectiva es aportada por Marina Jiménez, que desde su experiencia en Plasencia asegura que, aunque el Estado de Bienestar ha mejorado las infraestructuras, persisten barreras como la falta de oportunidades de empleo cualificado y el acceso limitado a la vivienda. Las dificultades para desplazarse sin coche también limitan el retorno a estas regiones.

Hacer lo posible para que la gente se quede, más que traer nueva población, debería ser el enfoque de las políticas

En definitiva, la despoblación sigue siendo un desafío complejo que requiere una respuesta integral y coordinada. Los testimonios y análisis de diversos expertos señalan que, sin un esfuerzo sostenido por crear oportunidades económicas y mejorar las condiciones de vida, el rejuvenecimiento del mundo rural seguirá siendo una promesa lejana.

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