En el Día Mundial de la Salud, expertos han lanzado una alerta sobre la resistencia bacteriana, destacándola como una de las mayores amenazas para la salud global en el siglo XXI. La necesidad de descubrir nuevos antibióticos se presenta como urgente para enfrentar esta situación, frecuentemente denominada como “pandemia silenciosa”. Según Domingo Gargallo-Viola, director de Funditec Research Health, las cifras oficiales sobre muertes por resistencia a los antibióticos están subestimadas. Informes indican 24.000 muertes anuales, pero las estimaciones de expertos apuntan a que las cifras reales podrían llegar hasta 65 muertes diarias.
Las proyecciones indican que, sin medidas urgentes, las muertes anuales en España podrían aumentar drásticamente, alcanzando las 40.000 para 2050.
A nivel global, el impacto de la resistencia a los antibióticos es devastador, con aproximadamente 1,3 millones de muertes directas y 4,5 millones indirectas cada año. Gargallo-Viola subraya que cada seis segundos, una vida se pierde debido a esta resistencia.
Desde Funditec Research Health, se advierte que la falta de inversión en innovación y el uso inadecuado de antibióticos son las causas principales de este problema. En los últimos 50 años, no se han descubierto nuevas clases de antibióticos, lo que, según Gargallo-Viola, podría llevar a la pérdida de entre 60 y 80 millones de vidas humanas entre 2026 y 2050 sin intervenciones efectivas.
El experto solicita un esfuerzo conjunto de investigación e innovación tanto público como privado para desarrollar nuevas clases de antibióticos. España, aunque bien posicionada en salud pública, no lidera en innovación farmacéutica, según Gargallo-Viola. Subraya la necesidad de ampliar los recursos dedicados a la investigación internacional en este campo, especialmente ante el desinterés de las empresas farmacéuticas debido a la baja rentabilidad del mercado de antibióticos.
Funditec enfatiza la importancia de los modelos colaborativos público-privados, con el involucramiento de gobiernos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y fundaciones sin ánimo de lucro. Las bacterias multirresistentes representan un desafío global que trasciende fronteras, y todos estamos expuestos a sus riesgos.
