La renta variable es la opción de inversión más rentable a largo plazo, independientemente del contexto geopolítico en el que operen los mercados. Siempre hay oportunidades en el mundo corporativo, empresas con modelos de negocio únicos que puedan competir (y ganar) en cualquier escenario. Con esta visión en mente, y con una carrera en Wall Street que arroja una rentabilidad media anual muy superior a los mercados más difíciles de batir, Pedro Escudero acaba de presentar su gestora de fondos Silverway Asset Management (AM) en España.
Analizamos junto a Escudero la situación del mercado y las razones por las que, señala, claramente debe ser considerado como el “verdadero Warren Buffet español”.
En un periodo histórico marcado por diferentes conflictos bélicos e incertidumbre geopolítica, ¿cómo percibe la reacción del mercado? ¿Hay algo que le esté sorprendiendo?
¿Sorprenderme? Nada, en realidad. Obviamente, cuando hay un conflicto bélico y está implicado un país relacionado con el petróleo, pues el crudo sube. Estados Unidos tiene dos incentivos claros en esta guerra. Primero, que Irán nunca tenga acceso a una bomba nuclear, y, en segundo lugar, que el precio del petróleo esté bajo para que no haya inflación, que se puedan bajar las tasas de interés y que la economía crezca lo más rápido posible.
¿Encuentra similitudes de la época actual con situaciones similares del pasado?
Es importante analizar cómo actúa la Casa Blanca y, por extensión, el presidente Donald Trump. Creo que es una situación muy similar a la que vimos durante su primer mandato. Todos los temas en los que está involucrado el armamento americano, el control de los recursos naturales y demás, se gestionan muy rápido. Vimos lo que pasó en Venezuela, que se gestionó literalmente en una noche. Ahora, Estados Unidos controla la reserva de petróleo más grande del mundo.
¿Qué movimientos cree que harán los bancos centrales en el medio plazo?
La Reserva Federal americana (Fed) va a cambiar de presidente y creo que van a bajar los tipos de interés lo antes posible, así como la hoja de balance (balance sheet), que no es otra cosa que la monetización de la deuda. Que bajen las tasas de interés reduce también las tasas hipotecarias, porque toda la curva baja, no de forma totalmente lineal, pero baja.
En este contexto, ¿qué sectores de actividad podrían ser los más defensivos?
En este contexto, podemos ver oportunidades temporales para invertir en empresas que estén relacionadas con la industria bélica, pero es un escenario temporal que no debería durar mucho y, por lo tanto, no invierto en este sector. Cuando piensas en invertir en empresas en renta variable, tienes que ver dónde va a estar esa empresa en cinco, 10, 20 o 30 años y, si no sabes dónde va a estar, si no tienes esa predictibilidad máxima de la evolución de la compañía, no es aconsejable la inversión.
¿Qué oportunidades de inversión detecta en el mercado estadounidense?
Las mejores empresas están en EEUU y nosotros buscamos nichos o sectores con características diferentes: barreras de entrada muy altas y compañías con un producto o un servicio con una demanda elevada, aunque los precios suban. Si la empresa tiene la capacidad de asumir o aplicar una subida de precios y ello no reduce la demanda, entonces se podría decir que estamos interesados en estudiar esa empresa y ese sector. En realidad, buscamos oportunidades de inversión en sectores con muy pocas empresas.
Si consigues batir al S&P 500 en más de un 5% en períodos de, nueve, 10 años o más, eso te coloca en la élite mundial. Los track records de menos de cinco años sin haber pasado por una recesión grande no dicen nada
https://www.youtube.com/watch?v=MtBIYzswUPk
Hay sectores que, como comentaba, se basan en impulsos que pueden ser temporales, porque los gobiernos cambian, en democracia, cada cuatro años. En este contexto, puede que haya hoy una circunstancia que provoque un comportamiento alcista y que el día de mañana, ese impulso desaparezca. Si estudiamos la historia, nos damos cuenta de que, desde hace miles de años, siempre ha habido conflictos bélicos. Parece que el ser humano no llega a relacionarse bien con las diferentes civilizaciones.
Yo baso mi inversión en la predictibilidad a muy largo plazo y, cuando es difícil saber y no se puede predecir, es mejor no invertir. Dentro de ese sector de la Defensa, hay segmentos que son interesantes y que también impactan en la vida normal de las personas. Por ejemplo, el sector de los motores de aviones, en el que hay muy pocas empresas y que tienen unas características muy especiales, tanto de la oferta como de la demanda. Obviamente, está carísimo, pero es un gran sector.
¿Qué consejo puede darle al inversor para situaciones de inestabilidad como la actual?
La renta variable bate a todos los demás tipos de inversiones a muy largo plazo. Dentro de la renta variable, el mercado americano es el que mejores resultados ha tenido a través de la historia reciente, en los últimos 50 años. En renta variable, la visión que debe tener un inversor debe ser de muy largo plazo, periodos de 10, 20, 30 o 40 años. Si no encuentras un gestor que sea capaz de batir en rentabilidad al S&P 500, entonces la alternativa está clara: un ETF del S&P 500.
En renta variable, puede haber un año o dos años malos, pero en periodos de nueve o diez años en adelante, es cuando se ve si ese manager es bueno. Es como cuando se corre una maratón, en los primeros kilómetros, no se distingue al corredor bueno del malo, todos están casi iguales. Pero en los kilómetros cercanos al final y a la mitad de la maratón, ahí es cuando se empieza a ver la diferenciación en la gestión de los portfolios.
En el corto plazo no se distingue al jugador bueno del malo y, en periodos largos de tiempo, cuando esos gestores han atravesado recesiones, por ejemplo, es cuando se ve quiénes son los buenos y quiénes son los que no son tan buenos. También hay que ver los mercados en los que se invierte, porque es muy diferente un inversor que invierte completamente en mercados emergentes de un inversor que invierte en países desarrollados.
El que invierte en mercados emergentes puede mostrar unos resultados muy altos de forma puntual, pero el día de mañana todo puede explotar, con pérdidas importantes. También hay que valorar eso, el riesgo que tomamos para el retorno que estamos sacando. Yo siempre digo que hay que ganarle al S&P 500 por un 1% o un 2%, que ya es una barbaridad. Si consigues resultados de un 5%, un 6% o un 7%, eso ya te coloca en la élite mundial.
“Quiero devolver a la sociedad, con humildad, todo lo que me ha dado”
El ‘track record’ de su modelo de inversión le avala, con una rentabilidad muy superior a los gestores españoles y ganándole con mucha diferencia al S&P 500, muchos le consideran el “verdadero Warren Buffet español”. ¿Cuáles son las claves de su estrategia?
La clave, básicamente, es saber que en esta industria hay un marcador auditado y ese marcador no engaña a nadie. Hay muchas industrias con mucho marketing, mucha publicidad, nuevas estrategias de ventas y demás, pero lo que diferencia al buen gestor del normal y del mediocre es el ‘track record’. Nosotros tenemos uno de los mejores del mundo y vamos a darle la oportunidad a todos los españoles, con un mínimo de inversión de 500 euros, de que puedan realmente invertir como la élite de Wall Street.
España, en el negocio del deporte, por ejemplo, en fútbol o en tenis, es de los mejores del mundo con diferencia. Pero, en el ámbito de la gestión de carteras, es Estados Unidos el que tiene los mejores gestores del mundo y, si sobresales allí, entonces estas en la élite mundial.
Silverway aspira a dar a los españoles “algo a lo que hoy no tienen acceso”. ¿Cuál es la propuesta competitiva?
Competimos contra nosotros mismos. Para que el retorno se mantenga en niveles altos, pensamos constantemente en mejorar. Tenemos que ser consciente de que, en esta profesión, el tiempo te hace mejor, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, en el deporte, en el que los profesionales se retiran jóvenes. Mientras la habilidad cognitiva siga funcionando bien, puedes seguir invirtiendo incluso a los 70, a los 80 e incluso a los 90 años, como hemos visto en los grandes inversores mundiales.
Mi meta en realidad es seguir mejorando y seguir manteniendo esos niveles altísimos de rentabilidad. Lo que nos diferencia siempre va a ser la capacidad de ganarle a los índices mundiales, algo que no es fácil y que no muchos han conseguido. A mis casi 51 años, os puedo decir que estoy al principio de mi carrera. Es mi capacidad de aprender todos los días y de estar con una motivación máxima de querer mejorar lo que va a determinar el retorno futuro. Para competir conmigo, tienes que ser capaz de trabajar 14 horas diarias y no diferenciar un lunes de un sábado o un domingo.
¿Por qué debe un inversor contratar a Silverway?
El inversor español tiene que simplificar y decidir cuáles van a ser las mejores maneras de invertir a largo plazo. Para mi jubilación, para sus hijos, para sus nietos… Y debe darse cuenta de que, hoy en día, con tanta información en Internet y con todas las aplicaciones de inteligencia artificial (IA), uno puede buscar casi todo muy rápido y puede darse cuenta de que las mejores inversiones, a muy largo plazo, son en renta variable.
Segundo, dentro de la renta variable, el inversor debe darse cuenta de que EEUU es el país prioritario a nivel de inversión económica mundial en IA. Dominaron internet y ahora dominan la IA. Entonces, en términos de productividad o de crecimiento económico, EEUU va a seguir siendo el país central de la innovación y de las mejores empresas del mundo. Entonces, debemos pensar en un posicionamiento fuerte en Estados Unidos a largo plazo, esa es la clave.
"EEUU dominó la expansión de internet y va a dominar también la innovación y el crecimiento de la IA”
Tercero, el inversor tiene el deber de identificar a un gestor capaz de batir al mercado más exigente del mundo: el S&P 500, y hacerlo en horizontes temporales extensos. La premisa es clara: si un profesional no logra superar al índice, la gestión activa pierde su razón de ser. Un historial que no acredite al menos una década de trayectoria y que no haya sido testado bajo el rigor de una recesión carece de la solvencia necesaria.
Resulta paradójico que el ciudadano español dedique un análisis exhaustivo a la compra de un televisor, un microondas o un vehículo, y sin embargo, al gestionar su patrimonio, se deje guiar por la inercia de una recomendación amistosa o el criterio de un conocido. La inversión exige un análisis propio y una búsqueda rigurosa de la mejor alternativa. Es imperativo que el inversor audite sus cuentas bancarias, comprenda dónde está depositado su capital y evite la adquisición de productos mediocres por mera complacencia. En última instancia, cualquier fondo que no sea capaz de ofrecer una tasa de retorno compuesto superior a la del S&P 500, sencillamente, no merece nuestro capital.
¿Qué perfil de empresa busca Silverway?
Nosotros invertimos en dos tipos de empresas: en primer lugar, en aquellas que operan en sectores con poca competición, con unas barreras de entrada muy grandes, y en los que hay un producto o un servicio con una demanda alta, aunque los precios suban. Es la definición en microeconomía simple de lo que denominamos como ‘poder monopolístico’.
Si la empresa no tiene esas características, quiere decir que va a estar compitiendo en precio. Si compite en precio, la única manera de ganar es con el desarrollo de un sistema extremo de negocio, con economías de escala gigantes, en la que la compañía se convierte en el productor de coste más bajo y que hace las cosas más rápido que los demás. Y, obviamente, la compañía debe ofrecer también un muy buen servicio, con muy buena calidad, etc. Pero siempre va a competir en precio.
La mejor manera de verlo es con un símil de la naturaleza. Por ejemplo, ¿qué especies sobreviven en el río Amazonas? La que da un calambre, la más grande, la que tiene los dientes más afilados, la que cambia de color, la más pequeña... Siempre sobreviven los más fuertes y eso te lleva a otro tipo de negocio. En ocasiones, podemos encontrar buenas empresas en ese modelo de inversión por competencia en precio, pero si no entra dentro de esos dos modelos, dejo pasar las inversiones.
¿Cómo reacciona usted cuando se producen caídas?
Cuando inviertes en una empresa, confías en el valor y, de repente, este empieza a caer, para mí, básicamente, es la oportunidad para comprar más. La gente muchas veces se enfada o se pone triste cuando el precio de la acción cae, pero, cuando vas al supermercado y las cosas que compras todos los días están más baratas, ¿no te pone esto más contento? Ese es el verdadero sentimiento que hay que tener cuando inviertes en una empresa en Bolsa y está más barata de lo que la habías comprado antes.
Hay que buscar empresas que puedan progresar en un ambiente extremo, que es el capitalismo, donde hay una erosión brutal, hay una competición y todos están intentando ‘saltarse las murallas del castillo’ para quitarte el negocio. Cuando había castillos, en la era medieval, era así, y el capitalismo de hoy en día es exactamente igual.
¿Cómo consigue mantener la rentabilidad o el nivel de performance en niveles tan altos frente a índices como el S&P 500 o el World Equity Index?
Con mucho trabajo y mucha disciplina. Leyendo todos los días siete u ocho horas y con muchas décadas de experiencia y trabajo acumuladas. El tiempo cada vez te hace más eficiente en la toma de decisiones y refuerza tu habilidad para tener la frialdad necesaria, en momentos duros de caídas, y para saber cuándo hay que vender. Y también te permite analizar el mercado, cuando todo está subiendo y está sobrevalorado, y saber decir ‘pues hasta aquí llegamos’. Y vender. La otra cualidad necesaria es vivir una vida muy sencilla y nunca ponerte a disfrutar de tu dinero. Si estas comprando cosas materiales o viviendo una vida con demasiados “hobbies”, entonces no estas leyendo y trabajando.
¿Qué objetivos tiene la gestora en nuestro país?
Mi objetivo es, básicamente, la democratización de la inversión de élite en España. Queremos ofrecer a los españoles algo a lo que no tienen acceso hoy en día, con una inversión de solo 500 €. Pero mi idea también es intentar ayudar al país a la generación de riqueza, pensando en el largo plazo, en educación financiera y en salud financiera de las familias. Los americanos tienen más del 50% de su riqueza invertida en el S&P 500.
Quiero crear riqueza para España y contribuir a la educación y a la salud financiera de las familias
El español debe ser capaz de ver que el futuro de su jubilación no está en tener el dinero a plazo fijo de uno o dos años o en la cuenta corriente. Le abro la puerta a conocer la ‘octava maravilla del mundo’, que es el interés compuesto. El que se da cuenta, lo gana y el que no, lo paga. Quiero ser parte del éxito de muchas familias españolas en periodos muy largos de tiempo, explicarles muy bien cómo funciona el tema de la renta variable y poder cambiar la vida de sus hijos y de sus nietos. Eso es lo que realmente me marcaría mucho, poder ayudar a las próximas generaciones.
¿Qué perfiles profesionales quiere que formen su equipo en Silverway?
Estamos contratando gente con mucha motivación, joven y con mucha curiosidad, personas que están motivadas, que tienen muchas ganas y a las que les gusta el modelo americano. En este modelo, todo el mundo apoya la actividad de la empresa y respalda su crecimiento con la meritocracia y la ética como la base de todo.
¿Cómo fueron sus inicios?
Me crié en un pueblecito de Galicia llamado La Rúa de Petín y mi padre colaboraba en la construcción de presas desde los años 60, en la que se generaba toda la infraestructura de energía hidroeléctrica. Mi padre es madrileño, pero se fue a Galicia para desarrollar todos estos proyectos. Yo era el pequeño de cuatro, en una familia de clase media normal y con una vida muy feliz. Fui a un colegio fantástico y pude hacer deporte todos los días, con un buen clima como el de Galicia. España apostó mucho por el tenis, con pistas municipales que eran prácticamente gratis. Con una raqueta de madera y un frontón, pude realmente desarrollar una habilidad que luego estaba muy bien pagada.
Fui uno de los mejores jugadores de tenis de España de mi edad, en la época de Albert Costa y Carlos Moyá, y la Federación Española nos llevaba a diferentes eventos. Tuve una lesión de codo y un doctor estadounidense me dijo, antes de mis tres operaciones, que debía cambiar de carrera. Eso me ayudó a reestructurar mi vida, me metía en la biblioteca y no paraba de estudiar hasta que sacaba todo sobresaliente, porque sabía que EEUU es un país de ‘pay for performance’, que paga más a los que son mejores, independientemente de su origen, de su color de piel, de su idioma… Si eres bueno, llegas.
¿Cómo fue su desembarco en Wall Street?
Empecé en Lehman Brothers antes de que cayeran las Torres Gemelas y ahí empezó mi carrera en Wall Street. Yo siempre quise alcanzar esa independencia financiera y, después de trabajar, todos los días leía una memoria anual de una empresa y, los fines de semana, libros de finanzas. La lectura fue la que me hizo diferenciarme, la acumulación de miles de horas de conocimiento. Me pasé casi 20 años en Wall Street, hice un MBA en la Universidad de Duke, donde había hecho también la carrera, y luego abrí mi primer fondo, hace ya casi diez años.
Cuando confías en una empresa y su valor en Bolsa empieza a caer, es una oportunidad para comprar más
Yo siempre recomiendo dibujar un mapa que señale dónde está uno y dónde quiere llegar, y escribir claramente las cosas que se necesitan para alcanzar el objetivo. Lo difícil es seguir ese mapa, tener la disciplina para seguir todos los días. Llegará un momento en el que te darás cuenta, echando la vista atrás, de la diferencia que representa trabajar muchas horas en una pasión. Para mí, esto no es trabajo, es una pasión.
La misión del proyecto Silverway tiene que ver con mi pasión y con la capacidad de añadir valor a la sociedad española, a mi país, ese que tanto me ha dado.
Cuando echa la vista atrás, ¿qué gran hito le hace sentirse más orgulloso?
No me gusta colgarme medallas ni trofeos de ningún tipo. De lo que más estoy orgulloso es de mis hijos, de mi familia. Soy una persona muy familiar. La felicidad no la da el dinero, ayuda como es obvio, sobre todo cuando llegas a esa libertad financiera. La mayor felicidad está en la familia, en los amigos. Ver a los hijos desarrollarse y ser felices es lo que más felicidad me da. El materialismo no te da felicidad, el consumismo tampoco. Si lo da una vida sencilla llena de salud física, mental y financiera. Todo ello requiere también de un buen ambiente social, muchos amigos y una familia muy unida. Llegamos a este mundo con nada y nos vamos sin nada, hay que ser racionales y darse cuenta de que la felicidad y el orgullo está en ver a otros triunfar y en ayudar a tu comunidad y a los demás.
¿Tiene algún referente que inspire su forma de trabajar?
Tengo muchos. Cuando lees muchas biografías, tienes muchos profesores y ellos nunca llegan a saber que lo son. Y no solo ves las cosas que han hecho bien, sino los errores que han cometido. Y eso te ayuda a no cometerlos. La gente que ha tenido más éxito en España es gente que tienen unas ideas muy simples y que tiene una historia detrás. Mira lo que hizo Amancio Ortega en el sector textil o Juan Roig en el de la distribución y los supermercados. La capacidad de trabajar, tener disciplina y pasión es la que lleva al éxito y a hacer las cosas constantemente mejor.
¿Cómo quiere ser recordado en el ámbito profesional?
Quiero crear un legado, con humildad. El dinero no es ya la principal motivación, sino ayudar a las personas, a las familias, a los trabajadores… Yo tengo la mentalidad americana de que todo lo que la sociedad me ha dado, se lo voy a devolver. Tengo la gran fortuna de que mis hijos sacan sobresaliente en el colegio, pero ellos saben que todo el dinero que tengo no va a ser para ellos. Van a tener más facilidades de las que tuve yo en el colegio y les voy a ayudar a que realicen sus sueños, pero no van a tener dinero suficiente para no hacer nada.
También me gustaría crear una fundación, con un proyecto detrás sólido y bien diseñado. Quiero ayudar a muchas comunidades y a los pueblos y gentes de España.



