El presidente de Adif, Pedro Marco, ha manifestado que el informe de la Guardia Civil sobre el accidente ferroviario en Adamuz, ocurrido el pasado 18 de enero, presenta una interpretación errónea de ciertos tecnicismos. Según Marco, la Guardia Civil concluyó que el carril sobre el que se produjo el accidente se había roto 22 horas antes debido a una caída de tensión registrada por los sistemas de Adif. Sin embargo, el responsable de Adif explicó que esa caída de tensión es relevante únicamente para localizar trenes, pero no para detectar roturas.
El dirigente de Adif enfatizó que, aunque la caída de tensión podría coincidir con una rotura, no es suficiente para confirmarla. "La Guardia Civil puede haber interpretado que existe esa posibilidad, pero hoy en día no hay sistemas para la detección en tiempo real de una rotura de carril. Es un debate tecnológico no resuelto en el sector ferroviario", aclaró Marco, disculpando a la Guardia Civil por no poder entrar en ese debate.
El presidente de Adif destacó que no existe un sistema en tiempo real para detectar roturas de carril, un desafío tecnológico pendiente en el sector ferroviario.
En defensa de la actuación de Adif tras el accidente, Marco aseguró que la empresa ha custodiado los materiales involucrados y los ha manipulado solo bajo autorización judicial para verificar su condición, especialmente en lo que respecta a las soldaduras. También señaló que la Guardia Civil no recogió ciertas chapas de aluminio consideradas parte del incidente, las cuales Adif retiró y colocó junto al resto del material. "Hemos informado a la autoridad judicial de todo el proceso seguido, de la documentación presentada y de dónde pueden encontrar estos elementos", concluyó Marco.
