Kevin Warsh, designado por Donald Trump como el futuro presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, ha revelado en su declaración patrimonial tener una fortuna de varios cientos de millones de dólares. Esta cifra le posicionaría como uno de los banqueros centrales más ricos en caso de confirmarse su nombramiento. La documentación presentada ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos indica que Warsh posee un patrimonio que oscila entre los 100 y 200 millones de dólares, a los que se agregarían varios millones más a través de su esposa, Jane Lauder, heredera de la multinacional cosmética Estée Lauder.
En las 69 páginas de su declaración patrimonial, Warsh reporta haber recibido más de 13 millones de dólares (11 millones de euros) en honorarios de consultoría el año pasado, incluidos 10,2 millones de dólares (8,7 millones de euros) de la gestora Duquesne, propiedad de Stanley Druckenmiller. Además, Warsh señala tener dos inversiones de 50 millones de dólares cada una en el fondo Juggernaut, las cuales planea liquidar si su nombramiento es confirmado.
Warsh se compromete a deshacerse de sus participaciones financieras antes de asumir su cargo en la Reserva Federal.
El nominado de la Casa Blanca ha asegurado que, una vez confirmada su posición, cesará en sus labores de asesoría y renunciará a sus puestos en compañías como United Parcel Service (UPS) y Coupang de Corea del Sur. También dejará sus cargos actuales en la Universidad de Stanford, GoldenTree Asset Management, Cerberus Capital Management y el Seminole Golf Club, entre otros.
Kevin Warsh comparecerá la próxima semana ante el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos para su audiencia de confirmación. La votación, en la que necesita obtener 51 votos de mayoría, podría posponerse.
