La Comisión Europea ha desvelado un nuevo plan destinado a simplificar la normativa comunitaria, aspirando a que las leyes sean más claras, fáciles de aplicar y mejor ejecutadas. Esta propuesta incluye endurecer el control sobre los Estados miembro mediante sanciones más disuasorias y procedimientos más rápidos en casos de incumplimiento. La iniciativa pretende abarcar tanto las nuevas normas como la legislación ya existente, con el objetivo de evitar una complejidad regulatoria excesiva, mejorar la aplicación en los distintos países y reducir las diferencias nacionales que fragmentan el mercado único.
Valdis Dombrovskis, comisario económico, aclaró que Bruselas busca no solo normativas, sino resultados concretos. Ha defendido una estrategia para modernizar el diseño, aplicación y puesta en práctica de las leyes europeas, subrayando la necesidad de reglas "más simples y fáciles de cumplir". Entre las medidas principales, se introduce el principio de "simplicidad desde el diseño", asegurando que las normativas sean claras respecto a obligaciones, plazos y consecuencias de incumplimiento desde el inicio.
Otro pilar esencial del plan se centra en reforzar la aplicación de las normativas comunitarias. Esto incluirá procedimientos más rápidos y mayor atención en sectores clave del mercado único donde existen incumplimientos frecuentes. Se pretende acelerar los procedimientos de infracción y centrar esfuerzos en áreas con mayor impacto económico, garantizando así condiciones de competencia equitativas entre los Estados miembro. Dombrovskis enfatizó que debe estar claro quién debe actuar, cómo cumplir y cuáles son las consecuencias del incumplimiento.
La Comisión Europea planea mejorar la coordinación con los Estados para asegurar una aplicación más homogénea de las normas
Además, se sugiere reforzar el sistema de evaluación de impacto de las nuevas propuestas y simplificar los procesos de consulta pública para hacerlos más ágiles y centrados en aspectos esenciales. La revisión de leyes abarca 12 ámbitos prioritarios, como energía, transporte, agricultura y digital, donde se busca eliminar normas obsoletas y solapamientos.
El plan también aborda la práctica conocida como 'gold-plating', mediante la cual los Estados miembro añaden requisitos adicionales al transponer la legislación europea, lo que puede generar barreras al mercado único y aumentar los costes para empresas y ciudadanos. La Comisión propone colaborar con los gobiernos nacionales para identificar y controlar estas cargas extra a través de herramientas como el Semestre Europeo.
