Mercados e inversión

Unión de Uniones asegura que el sector del vacuno no vive una bonanza, sino estabilidad con retos.

La Unión de Uniones desmiente al Ministerio y advierte que el sector ganadero sufre estabilidad con precios bajos y crecientes costes.

Unión de Uniones asegura que el sector del vacuno no vive una bonanza, sino estabilidad con retos.
Por Redacción Capital

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos contradice las conclusiones presentadas por el Ministerio de Agricultura tras la reciente reunión sectorial de vacuno de carne. Según la organización agraria, el sector no está atravesando un periodo de bonanza, sino más bien de estabilidad, acompañada por precios bajos en el mercado.

En un comunicado, la Unión de Uniones destaca que los precios de las canales han estado disminuyendo desde febrero, especialmente en vacas para abasto, mientras los costes de producción continúan en ascenso. Los precios de algunos insumos, como el gasoil, han aumentado hasta un 30% desde principios de año, lo que afecta directamente al sector.

Además, la organización señala que los censos de ganado siguen sin recuperarse y muestran una tendencia descendente, a pesar de la relativa mejora en la situación del sector.

La Unión de Uniones advierte que el contexto geopolítico y acuerdos comerciales como el de Mercosur generan una competencia más agresiva para los ganaderos, dificultando su actividad

El comercio exterior también experimenta cambios significativos. Antes de la aprobación preliminar del acuerdo UE-Mercosur, las importaciones de carne procedente de Brasil y Uruguay aumentaron un 62% y un 33% respectivamente, mientras que las exportaciones europeas han caído un 20% en comparación con el año pasado, según datos de la Comisión Europea.

Por otra parte, la organización pone de relieve otros elementos que afectan el buen funcionamiento de la ganadería, como las condiciones climáticas adversas y los problemas de sanidad animal. Las altas temperaturas han perjudicado la disponibilidad de pastos, lo que incrementa los costes de alimentación externa. Asimismo, la previsión de cosecha de paja y otros forrajes no es favorable, sumando presión sobre los gastos.

Finalmente, las enfermedades, como la DNC, obligan a los ganaderos a invertir en medidas de bioseguridad, suponiendo un nuevo reto en términos de inversión para el sector.

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