La primera ministra de Italia, Georgia Meloni, ha solicitado a la Comisión Europea que amplíe la exención del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no solo al ámbito de la defensa, sino también a la crisis energética. Meloni advirtió que Italia podría enfrentar dificultades para justificar su participación en el programa europeo de financiación de defensa Safe si esta petición no se atiende.
En una carta dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y recogida por Il Sole 24 Ore, Meloni subrayó la necesidad de extender temporalmente la aplicación de la Cláusula de Escape Nacional. Esta cláusula, actualmente válida para el gasto en defensa, también debería incluir las inversiones y medidas extraordinarias necesarias para enfrentar la crisis energética, sin alterar los límites de desviación establecidos.
La líder italiana alertó sobre las repercusiones de la crisis en Oriente Próximo y las tensiones en el estrecho de Ormuz, agravadas por la agresión rusa en Ucrania. Según Meloni, estas situaciones están teniendo un impacto devastador y asimétrico en los precios de la energía, afectando a las familias, las empresas y la competitividad del sistema productivo.
Meloni insiste en que si la defensa se considera una prioridad estratégica europea, la seguridad energética también debería serlo.
Meloni afirmó que, si bien Italia seguirá contribuyendo a reforzar la seguridad y la defensa europeas, también debe reconocerse que la energía es una emergencia igualmente urgente para los ciudadanos europeos. Advirtió que sin una coherencia política clara, el Gobierno tendría dificultades para explicar a la ciudadanía su posible participación en el programa Safe.
El lunes, el portavoz de presupuestos de la Comisión Europea, Balazs Ujvari, confirmó la recepción de la carta por parte de Von der Leyen, aunque no proporcionó detalles sobre su contenido ni adelantó una posible respuesta de Bruselas. Ujvari enfatizó que actualmente el Ejecutivo europeo se centra en asegurar el uso total de los fondos comunitarios ya disponibles antes de considerar nuevas flexibilidades presupuestarias.
La UE ya ha destinado cerca de 300.000 millones de euros para inversiones en energía a través de instrumentos como Next Generation EU y otros fondos específicos. El portavoz añadió que Bruselas también trabaja en movilizar inversión privada y ha flexibilizado recientemente el marco de ayudas de Estado para apoyar inversiones relacionadas con la escasez energética y el aumento de precios.
