Los principales grupos aeronáuticos europeos, IAG, Lufthansa y Air France-KLM, se enfrentan a un sobrecoste de casi 6.000 millones de euros por el aumento del precio del combustible, consecuencia directa del conflicto en Oriente Próximo.
En el caso de IAG, el 70% del queroseno necesario hasta finales de 2026 ya está cubierto, pero sus gastos de combustible ascienden a unos 9.000 millones de euros, lo que supone 2.000 millones más de lo previsto inicialmente. Air France-KLM revela un coste adicional similar, alcanzando un total de 9.300 millones de dólares (7.981 millones de euros).
Lufthansa, que ha asegurado el 80% de sus requerimientos de queroseno para el presente año, enfrenta un incremento de costes por 1.700 millones de euros en 2026 debido a los precios del queroseno.
A pesar de esta situación, IAG reportó un beneficio de 301 millones de euros en el primer trimestre del año, mientras que Lufthansa y Air France-KLM incurrieron en pérdidas de 665 y 252 millones de euros, respectivamente. Además, tanto el grupo de Iberia como Air France-KLM han ajustado a la baja sus previsiones para el año debido al conflicto, al contrario que Lufthansa, que mantiene sus expectativas.
El impacto del conflicto en Oriente Próximo está obligando a las aerolíneas europeas a ajustar sus planes económicos y operativos.
En cuanto a ingresos, Lufthansa lideró con 8.746 millones de euros, seguida por Air France-KLM con 7.479 millones e IAG con 7.181 millones. IAG transportó a 26,2 millones de pasajeros durante este período, y aunque el número es similar al de 2025, Lufthansa experimentó el mayor crecimiento en pasajeros.
Por otro lado, en el sector de aerolíneas de bajo coste, Ryanair y Wizz Air cerraron su ejercicio fiscal 2026 en marzo. Ryanair registró un beneficio récord de 2.260 millones de euros con ingresos de 15.540 millones de euros, y prevé un aumento del 4% en el tráfico para 2027. Wizz Air, por su parte, mejoró su previsión para 2026, anticipando al menos un punto de equilibrio gracias a ingresos robustos y una estrategia bien cubierta.
Ambas aerolíneas han tomado medidas para mitigar el impacto del conflicto en Oriente Próximo, con Ryanair previendo un incremento en el tráfico y Wizz Air asegurando su combustible de verano y renovando su flota con aviones más eficientes. Estas decisiones estratégicas evidencian el desafío continuo que representa el alza en los precios del combustible y la incertidumbre global para el sector aéreo.
