La empresa sueca de telecomunicaciones Ericsson ha anunciado su decisión de trasladar su sede global desde Kista, un municipio en la periferia de Estocolmo, al distrito de Hagastaden, en la capital sueca, dando un nuevo golpe a lo que alguna vez se conoció como el "Silicon Valley sueco". Este movimiento refleja el declive de Kista en los últimos años. Ericsson ha estado más de dos décadas en Kista, pero ahora ha firmado contratos de alquiler para cinco propiedades en Hagastaden con Atrium Ljungberg y Castellum.
Hagastaden, situado al norte de Estocolmo, ha evolucionado en los últimos años como un centro de crecimiento con creciente presencia de compañías tecnológicas e innovadoras. Börje Ekholm, presidente y consejero delegado de Ericsson, afirmó: “Con una ubicación privilegiada en el corazón de la comunidad de colaboración e innovación tecnológica de la ciudad, que incluye un fácil acceso a nuestro ecosistema empresarial en constante evolución, a nuestros socios y a los responsables de la toma de decisiones, Hagastaden es sin duda la mejor opción para nuestras futuras operaciones”.
El traslado de Ericsson a Hagastaden refleja la estrategia de la compañía de situarse en un entorno más seguro y prominente en el ámbito tecnológico
La salida de Ericsson de Kista es un punto de inflexión, especialmente considerando el aumento del crimen organizado en la zona desde 2020, según datos de Bloomberg. La empresa ha acordado el alquiler de 58.000 metros cuadrados con Atrium Ljungberg y 13.000 metros cuadrados con Castellum, junto a un acuerdo previo de 24.000 metros cuadrados con esta última. El traslado se efectuará gradualmente a partir de 2028.
El rumor del traslado circulaba desde 2024, y Coor Service Management Holding, una empresa de gestión e instalaciones, también anunció su salida de Kista a finales de ese año debido al aumento de inseguridad. En el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación en Kista se elevó al 26,7%, cifra más del doble que en el centro de Estocolmo, según Colliers International Group.
Ekholm destacó que el nuevo campus urbano de Ericsson en Hagastaden será “un excelente lugar de trabajo, diseñado para fomentar una mayor colaboración e innovación”, y que servirá como escaparate para los clientes globales de la empresa. Ericsson busca integrarse en el dinámico entorno de la capital sueca.
