España ha reafirmado su posición como el destino más atractivo de Europa para la inversión hotelera por tercer año consecutivo, situándose por delante de Italia, Reino Unido y Portugal. Este liderazgo se debe a la solidez de la demanda turística y los resultados positivos del sector, incluso en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y macroeconómica derivada de conflictos en Oriente Próximo.
Barcelona encabeza la lista de ciudades más atractivas para la inversión, compartiendo el primer puesto con Londres, mientras que Madrid se encuentra en el top 3 a nivel europeo. El informe destaca la fortaleza de Barcelona en el ámbito turístico y de negocios, así como su posición como uno de los principales destinos MICE de Europa. No obstante, la oferta en la ciudad está limitada por las restricciones al crecimiento del sector hotelero y nuevos desarrollos.
El mercado ibérico sigue siendo el foco del capital internacional gracias a la solidez de sus fundamentales turísticos
Por su parte, Portugal también aumenta su atractivo urbano con Lisboa en sexta posición, reflejando el creciente interés por la península como un destino inversor diversificado. Según el 2026 European Hotel Investor Intentions Survey de CBRE, el volumen de inversión hotelera en Iberia alcanzó casi 1.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento del 44% respecto al mismo periodo del año anterior y equivale al 21% del total europeo.
Los activos situados en grandes ciudades y destinos turísticos establecidos son los más demandados, beneficiando especialmente a España y Portugal. Además, los hoteles de lujo dominan las preferencias de los inversores, captando el 53% de su interés. A nivel europeo, el atractivo del sector se mantiene fuerte, con más del 90% de los inversores planeando mantener o aumentar su asignación de capital en 2026. En particular, el 31% de ellos prevé incrementos significativos de inversión, en comparación con el 26% del año pasado.
No obstante, los inversores manifiestan preocupación por el aumento de los costes operativos y de capital, especialmente debido a mayores necesidades de capex, costes de renovación y gastos operativos. La incertidumbre geopolítica sigue siendo un factor relevante para el mercado, aunque las condiciones de financiación han dejado de ser la principal preocupación, lo que sugiere una cierta estabilización en los mercados de deuda.
