España ha vuelto a registrar en mayo una evolución positiva del empleo. El paro registrado desciende en 36.323 personas respecto al mes anterior y se sitúa en 2.320.721 desempleados, la cifra más baja para un mes de mayo desde 2007. En paralelo, la afiliación a la Seguridad Social supera los 22,3 millones de ocupados, un nuevo máximo histórico.
Los datos confirman que el mercado laboral mantiene una tendencia favorable. El descenso del paro se produjo en todas las comunidades autónomas y afectó a la mayoría de sectores, especialmente a los servicios, impulsados por el inicio de la temporada turística. En comparación con mayo del año pasado, hay más de 134.000 parados menos.
Uno de los elementos más destacados es el peso de la contratación indefinida. En mayo se firmaron 1,32 millones de contratos, de los cuales 572.061 fueron indefinidos. Es decir, el 43,22% del total. Este porcentaje confirma el cambio producido tras la reforma laboral, que redujo el peso de la temporalidad y convirtió el contrato indefinido en una fórmula mucho más habitual.
Sin embargo, el buen dato tiene ciertos matices. No todos los contratos indefinidos garantizan una estabilidad plena. Una parte importante corresponde a fijos discontinuos, una modalidad frecuente en sectores estacionales como la hostelería, el turismo o la agricultura. Estos trabajadores tienen una relación indefinida con la empresa, pero pueden pasar periodos sin actividad.
También es importante mirar más allá del número de contratos. La calidad del empleo depende de factores como la duración real del trabajo, el tipo de jornada, el salario o la posibilidad de desarrollar una carrera profesional. Un mercado laboral puede crear muchos puestos y, aun así, mantener problemas de precariedad si una parte de esos empleos no permite vivir con estabilidad.
Otro elemento a destacar es la dependencia de sectores muy estacionales. La mejora de mayo suele estar relacionada con la llegada del verano y el aumento de la actividad turística. Esto no resta valor al descenso del paro, pero sí obliga a observar si la tendencia se mantiene una vez termine la temporada alta.
¿Qué tipo de empleo se está generando?
Por eso, aunque España crea empleo, la pregunta (incómoda) sigue siendo qué tipo de empleo se está generando. La mejora de las cifras no siempre implica mejores salarios, más horas trabajadas o carreras profesionales más estables. Para muchos trabajadores, especialmente los más jóvenes, acceder a un empleo de calidad continúa siendo difícil.
El paro juvenil es el principal punto débil. En mayo bajó hasta 164.955 menores de 25 años inscritos como desempleados, un mínimo histórico para ese mes. Aun así, España sigue teniendo una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa. La entrada al mercado laboral continúa marcada por la precariedad, los contratos parciales y la dificultad para encontrar puestos acordes a la formación.
Además, algunos expertos señalan que el verdadero examen para el mercado laboral español no está únicamente en la creación de empleo, sino en su capacidad para mejorar la productividad y los salarios. Aunque la ocupación alcanza niveles récord, muchas familias siguen enfrentándose a dificultades derivadas del encarecimiento de la vivienda y del coste de la vida. En este contexto, el desafío para los próximos años será transformar el crecimiento del empleo en una mejora tangible del poder adquisitivo y de las condiciones laborales de los trabajadores.
El balance es positivo pero incompleto. España tiene menos paro, más afiliados y más contratos indefinidos que en etapas anteriores. Pero el reto no es crear empleo... es garantizar que ese empleo sea estable, suficiente y capaz de ofrecer oportunidades reales, especialmente a quienes empiezan su vida laboral.
