El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha instado a sus colegas europeos a acelerar los procesos de fabricación y entrega de trenes, debido a los importantes retrasos en su puesta en circulación. Según explicó, el retraso promedio en Europa es de dos años y medio, mientras que en España se extiende a tres años, lo que significa que "los trenes nuevos tardan en ponerse en circulación aproximadamente ocho años desde su adquisición". Puente hizo estas declaraciones durante el Consejo de Ministros de Transporte de la Unión Europea, celebrado en Luxemburgo, donde lamentó que en los últimos años los trenes contratados a los principales fabricantes europeos no se han entregado en los plazos acordados.
En su intervención, Puente destacó que los retrasos en la entrega de trenes en España perjudican la fiabilidad del servicio, incrementan los costes operativos debido al mantenimiento de flotas obsoletas y obstaculizan los planes de crecimiento de las principales compañías del continente. Estas declaraciones se producen pocos días después de asegurar en Reinosa que los trenes de ancho métrico comprometidos para Cantabria y Asturias estarán listos para la primera mitad de 2027. Puente expresó su esperanza de que algunos de los nuevos trenes Cercanías puedan estar en pruebas y circulando para esas fechas. Inicialmente, se esperaba que estos trenes llegaran a Cantabria en el primer semestre de 2026, tras un error en el diseño que los hizo incompatibles con los túneles existentes.
Puente hizo un llamamiento a la Comisión Europea para que promueva un diálogo de alto nivel entre todos los agentes del sector ferroviario, con el fin de revertir los problemas que afectan su competitividad
El ministro explicó que las causas de estos retrasos son diversas, incluyendo una alta demanda, procesos de certificación complejos y no unificados, falta de estandarización en la fabricación o la inexistencia de un circuito de pruebas a nivel europeo. Considera que estos problemas requieren una solución coordinada dentro de la UE.
Además del problema de los trenes, el Consejo de Ministros de la UE abordó otras cuestiones importantes del sector transporte, como la descarbonización, la estrategia industrial marítima y de puertos, la crisis en Oriente Próximo, así como propuestas legislativas en curso, como el reglamento sobre los derechos de los pasajeros aéreos y el de movilidad militar.
