La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso ha aprobado este miércoles la ratificación del Tratado de Amistad con Francia, suscrito por ambos gobiernos en febrero de 2023. Este documento fue rechazado por Partido Popular (PP) y Vox hace aproximadamente un año. En esta ocasión, el dictamen ha contado con el respaldo del PSOE, Sumar y sus aliados parlamentarios, incluyendo ERC, Junts, PNV, Bildu y Podemos, mientras que PP y Vox han vuelto a oponerse.
La renovación del intento de ratificación comenzó en abril, cuando el Gobierno reenvió el Tratado a las Cortes tras llegar a un "acuerdo interpretativo" con Francia sobre el artículo más controversial. Este artículo, el 2.4, establece que un miembro del Gobierno de cada país será invitado al Consejo de Ministros del otro país al menos una vez cada tres meses y por rotación. Sin embargo, debido a preocupaciones sobre la constitucionalidad de la participación de extranjeros en el Consejo de Ministros, los ministros de Exteriores de ambos países acordaron una nueva interpretación del artículo.
El acuerdo alcanzado estipula que la invitación será para participar en los márgenes del Consejo de Ministros, mediante reuniones separadas
El diputado socialista Pepe Mercadal, al desvelar por primera vez el detalle del pacto entre Madrid y París, aclaró que este ajuste busca resolver las preocupaciones constitucionales. Sin embargo, PP y Vox sostienen que este matiz no aparece en los documentos proporcionados al Parlamento ni en un intercambio formal de notas, por lo que aún albergan dudas sobre la constitucionalidad del tratado. "Nada ha cambiado", sentenció el diputado del PP, Ricardo Tarno.
Ahora, tras ser aprobado en la Comisión de Exteriores, el Tratado se someterá al Pleno del Congreso para su votación final el próximo jueves 18 de mayo. Con PP y Vox firmemente en contra, el Gobierno precisa consolidar el respaldo de Podemos y Junts, cuyas abstenciones el año pasado contribuyeron al fracaso de la ratificación. En caso de ser aprobado por el Congreso pero rechazado posteriormente en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta, el tratado deberá someterse a una votación definitiva en la Cámara Baja, exigiendo una mayoría absoluta que requerirá nuevamente el apoyo de todos los aliados gubernamentales.
