La Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha presentado el borrador que define la metodología, plantillas y guía para la próxima prueba de estrés de la Unión Europea, prevista para 2027. Este nuevo enfoque busca simplificar sustancialmente los procedimientos, reduciendo en un 55% los datos necesarios respecto a ejercicios anteriores.
La prueba de estrés, que se aplicará a un total de 63 bancos de la Unión Europea y Noruega, incluyendo 47 entidades de la zona euro que representan el 75% del sector bancario europeo, introduce importantes simplificaciones con el objetivo de mejorar la eficiencia y sensibilidad al riesgo. No obstante, se garantiza que los resultados seguirán siendo sólidos y comparables, según ha señalado la EBA desde su sede en París.
El nuevo enfoque de la prueba de estrés reducirá la duplicación de datos y mejorará la coherencia y calidad de los mismos para las entidades supervisoras
Entre los cambios destacados, la EBA ha señalado la alineación de la información con los informes de supervisión armonizados y la integración de los riesgos climáticos. La metodología permitirá simplificar las definiciones y eliminar datos o plantillas redundantes, optimizando así el proceso.
Por primera vez, la prueba de estrés incorporará los riesgos climáticos mediante un módulo específico. Aunque no afectará los resultados globales, su inclusión supone un avance importante hacia la supervisión prudencial de riesgos climáticos, afirmó el regulador europeo.
El borrador presentado, que incorpora comentarios del sector recabados en mayo de 2026, permitirá a las entidades interesadas evaluar el impacto de los cambios en la metodología y la revisión de las Normas Técnicas de Ejecución relativas a los informes de supervisión. Además, la EBA organizará talleres para facilitar la comprensión de estas modificaciones.
La prueba de estrés de 2027 proporcionará un marco común para analizar la resiliencia de los bancos ante un escenario macroeconómico adverso, probando su capacidad de capital. Los resultados formarán parte del Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (SREP).
Este ejercicio estará coordinado por la EBA en colaboración con la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS), el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y el Banco Central Europeo (BCE). La EBA será responsable de cerrar los escenarios y la metodología, mientras que la JERS y el BCE desarrollarán el escenario de riesgo macroeconómico y climático adverso.
