El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido suprimir 40 publicaciones, entre guías, informes, cartas y metodologías sobre supervisión bancaria, al considerarlas "anticuadas, superadas o irrelevantes". Esta medida se alinea con el objetivo del BCE de simplificar las directrices en supervisión bancaria. Así lo ha anunciado Frank Elderson, vicepresidente del Consejo de Supervisión del BCE, en un comunicado reciente.
Como parte de esta iniciativa, la entidad revisó cerca de 130 documentos relacionados con las expectativas de supervisión y las buenas prácticas para los bancos, con la intención de hacerlos "más concisos y accesibles". Además de las publicaciones eliminadas, algunas han sido revisadas específicamente, y varias están pasando por un escrutinio más minucioso, incluidas las guías sobre gobernanza y cultura de riesgo. Estas acciones tienen en cuenta las próximas novedades legislativas y los comentarios de las entidades bancarias.
La meta es asegurar que las directrices de supervisión sean claras, coherentes y adecuadas en un entorno de riesgos cada vez más complejo
Elderson destacó que, bajo el proyecto de reformas "Supervisión al siguiente nivel", se ha acumulado un volumen significativo de documentos, lo que ha llevado a la organización a "limpiarlo, simplificarlo y organizarlo".
Pese a la eliminación y revisión de estos documentos, Elderson ha aclarado que no se trata de una reducción en los estándares, sino de una forma de facilitar una supervisión "más eficaz" en un entorno cada vez más desafiante. Esta simplificación persigue que los bancos tengan una mayor previsibilidad, mejor capacidad de planificación y un enfoque más agudo en la gestión de los riesgos materiales.
El funcionario defendió que "simplificar no significa hacer menos ni rebajar los estándares. Se trata de centrarnos en lo que realmente importa para que los bancos puedan cumplir su función esencial: apoyar la economía real". Añadió que esta estrategia busca incentivar la inversión necesaria para impulsar la autonomía estratégica europea y acelerar las transiciones digital, ecológica y de defensa.
En un evento reciente en Madrid, Elderson había anticipado que uno de los principales desafíos para el crecimiento europeo está en la productividad. Según él, la simplificación de los marcos regulatorios proporciona un margen para que los bancos puedan enfrentar "complejidades innecesarias sin comprometer la resiliencia".
