El centrocampista y capitán de Croacia, Luka Modric, ha puesto fin a su destacada trayectoria en las Copas del Mundo tras caer en los dieciseisavos de final del torneo que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá. Su despedida se produjo en el BMO Field de Toronto, donde Croacia fue derrotada por una Portugal capitaneada por Cristiano Ronaldo. Este encuentro marcó la primera y última vez que ambos veteranos se enfrentaron en un Mundial.
A sus 40 años, Modric dejó una huella imborrable en el escenario internacional con sus últimas carreras y pases. Su liderazgo llevó a Croacia a lo más alto en la última década y media, consiguiendo un subcampeonato en 2018 y alcanzando las semifinales en 2022. Sin embargo, su notable ciclo mundialista, iniciado en Alemania 2006, llegó a su fin en Toronto.
El croata disputó un total de 23 partidos en cinco ediciones de la Copa del Mundo (2006, 2014, 2018, 2022 y 2026), sumando tres goles y una asistencia. Además, se convirtió en el jugador más veterano en asistir en el torneo, a sus 40 años y 291 días frente a Ghana. Aunque sus estadísticas son impresionantes, el legado de Modric va más allá de los números.
Modric ha sido un arquitecto en el campo, guiando a Croacia a la élite del fútbol internacional con carácter, talento y una dedicación implacable al equipo
El nombrado Balón de Oro de 2018 se retira del máximo torneo del fútbol mundial, dejando a su paso una generación dorada que desafió a las selecciones más fuertes y dejó una marca en la historia del fútbol. Con más de 2.000 minutos jugados en Mundiales, Modric se despide como un líder futbolístico y emocional único, que llevó a su equipo a resolver prórrogas y tandas de penaltis en busca de la gloria.
