La coalición de Gobierno de Alemania, encabezada por el canciller Friedrich Merz, ha presentado un paquete de 34 medidas destinado a impulsar la economía, el empleo y la cohesión social en el país. Entre las propuestas destacan un alivio fiscal de 10.000 millones de euros anuales, una reforma del sistema de pensiones y acciones para reducir la burocracia.
El plan fiscal busca aliviar la carga sobre los ciudadanos ajustando el impuesto sobre la renta a partir de enero de 2027, con un enfoque especial en las rentas medias y bajas. Las medidas incluyen el incremento del mínimo exento por hijo y ayudas familiares, con el objetivo de beneficiar de manera especial a las familias con hijos.
La coalición aspira a facilitar la vida diaria de las familias y fortalecer el estado del bienestar
En el ámbito laboral, los trabajadores podrán realizar contratos temporales sin justificación hasta por 48 meses, y se flexibilizarán las contrataciones dominicales en panaderías y bibliotecas. Además, se eliminará la baja médica telefónica y se impondrán sanciones más severas por certificados de incapacidad laboral incorrectos.
El Gobierno también aborda la crisis de la vivienda, proponiendo la creación de una sociedad para impulsar la construcción de viviendas económicas y sociales, especialmente en áreas con escasez de viviendas accesibles. A nivel fiscal, planean ajustar el "impuesto a los ricos" y aumentar el gravamen para los 'Mini-Jobs'.
Por otra parte, las autoridades alemanas desarrollarán un plan para combatir el fraude en las prestaciones sociales, incidiendo en el intercambio de datos entre instituciones. En cuanto a la protección de datos y la reducción de la burocracia, el Gobierno buscará simplificar regulaciones para ganar agilidad.
Las previsiones económicas, sin embargo, reflejan un panorama complicado. El Bundesbank ha ajustado su previsión de crecimiento del PIB al 0,5% para este año y al 0,8% para 2027, mientras que la inflación permanece alta, con una proyección del 2,9% para este año. Otras instituciones como el DIW y el Ifo también han revisado sus expectativas a la baja, reflejando un ritmo de crecimiento más lento y un aumento sostenido del coste de vida.
