El Ministerio de Industria y Turismo ha ampliado el alcance del mecanismo de compensación de los costes indirectos de emisiones de CO2 a 20 nuevos sectores industriales. Esta medida, reflejada en la modificación del Real Decreto 309/2022 y publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), busca fortalecer la competitividad de la industria española incorporando más de veinte sectores y subsectores adicionales al sistema de ayudas y mejorando las condiciones para los que ya estaban incluidos.
Según el Gobierno, esta reforma adapta la normativa nacional a las recientes directrices europeas sobre ayudas estatales relacionadas con el régimen de comercio de derechos de emisión. Además, responde al incremento de los costes energéticos y al riesgo de fuga de carbono que enfrentan algunos sectores industriales expuestos a la competencia internacional. Entre los sectores estratégicos recién incorporados destacan la fabricación de productos básicos de química orgánica, fertilizantes, plásticos, fibras artificiales, pilas, vidrios, azulejos y diversas actividades textiles, de la madera y de la minería metálica.
La normativa actualizada también incrementa la intensidad máxima de ayuda del 75% al 80% para sectores ya participantes, mientras que los nuevos podrán recibir hasta el 75% de los costes indirectos de CO2. La convocatoria de este año está prevista para lanzarse en las próximas semanas. Estas medidas suponen un refuerzo al esfuerzo realizado por el Ejecutivo para respaldar a la industria electrointensiva.
Desde 2019, el Gobierno ha movilizado aproximadamente 2.000 millones de euros en apoyo directo a la industria electrointensiva española
El mecanismo de compensación busca mitigar el impacto de los costes derivados de las emisiones de CO2 en el precio de la electricidad de las industrias más intensivas en energía, ayudando a mantener su competitividad, preservar el empleo industrial y evitar la deslocalización de la producción. Con la reciente modificación, España refuerza, según el Gobierno, el apoyo a la transformación y descarbonización de su tejido industrial, garantizando que un mayor número de empresas pueda enfrentar en mejores condiciones los desafíos de la transición energética y la competencia global.
