El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento mundial para este año, pero ha mejorado sus pronósticos para 2027, reflejando el impacto de "dos fuerzas principales que actúan en sentidos opuestos". Estas fuerzas son, por un lado, la crisis desencadenada por la guerra en Oriente Próximo, y por otro, el rápido avance del ciclo tecnológico global impulsado por la inteligencia artificial (IA).
Las previsiones del FMI, actualizadas durante el verano, estiman un crecimiento mundial del 3% en 2026, una corrección a la baja de una décima respecto a las estimaciones de abril, mientras que la proyección para 2027 ha sido incrementada dos décimas, situándose en 3,4%. Estas cifras, aunque en apariencia estables respecto a las previsiones anteriores, esconden significativas diferencias entre países. Algunas economías exportadoras de energía y aquellas integradas en la cadena de valor tecnológica experimentan mejoras, mientras que los importadores de materias primas sin una sólida posición tecnológica enfrentan retrocesos.
La actividad económica mundial está siendo modelada por dos fuerzas principales en direcciones opuestas, con efectos asimétricos entre países
En las economías avanzadas, el FMI prevé un crecimiento del 1,7% para 2026 y del 1,8% para 2027, lo que supone una ligera rebaja para este año y una mejora similar para el próximo. En Estados Unidos, el crecimiento se mantiene en 2,3% para 2026, y se ajusta al alza a 2,2% para 2027, impulsado por el respaldo de su política fiscal y condiciones financieras favorables. En contraste, para la zona euro, se anticipa un crecimiento más modesto, del 0,9% en 2026 y del 1,2% en 2027, con una revisión a la baja significativa debido a las dificultades económicas en Irlanda y el impacto de los altos precios de la energía.
En cuanto a las economías emergentes, el FMI proyecta una ralentización al 3,8% en 2026, que se recuperará al 4,5% en 2027. China experimentará una desaceleración del crecimiento a 4,6% en 2026 y 4,1% en 2027, mientras que India verá un crecimiento del 6,4% y 6,7% en esos mismos años, respectivamente.
El FMI también anticipa un aumento de la inflación global, que pasará del 4,1% en 2025 al 4,7% en 2026, impulsada principalmente por el alza de los precios de la energía y los alimentos, antes de moderarse al 3,9% en 2027. La institución augura que la inflación subyacente alcanzará sus objetivos paulatinamente, varando según la economía: en Reino Unido para mediados de 2027, y en Japón y Estados Unidos para finales de ese año.
En cuanto a los riesgos, aunque aparentemente más equilibrados que en abril, el FMI sigue apuntando a una inclinación hacia la baja. Las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y la posibilidad de una interrupción del estrecho de Ormuz son factores de inestabilidad. Aun así, una fuerte inversión en IA podría contrarrestar algunos de estos desafíos. Sin embargo, el entusiasmo por la IA y el optimismo en los mercados financieros podrían generar riesgos de inestabilidad macrofinanciera.
El FMI sugiere a las autoridades monetarias que centren su política en mantener la estabilidad de precios. En entornos de presión inflacionaria temporal, los bancos centrales deberían considerar mantener las tasas reales constantes, lo que podría implicar un incremento de las tasas nominales si es necesario para contener un posible sobrecalentamiento debido al resurgimiento tecnológico.
