El Gobierno del Reino Unido ha cerrado el mes de julio con un déficit de 1.800 millones de libras esterlinas (2.100 millones de euros), superando las previsiones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés). Esta cifra representa un incremento de 700 millones de libras (817 millones de euros) respecto al mismo mes del año pasado, lo que equivale a un aumento del 68,7%. Además, el resultado está 2.300 millones de libras (2.680 millones de euros) por encima de las estimaciones de la OBR.
Los ingresos por impuestos sobre la renta totalizaron 17.100 millones de libras (alrededor de 20.000 millones de euros), lo que supone un aumento de 1.700 millones de libras (unos 2.000 millones de euros) en comparación con el año anterior. Hasta julio, el déficit acumulado alcanzó los 56.700 millones de libras (66.000 millones de euros), marcando una reducción interanual del 9,6%, aunque todavía por encima de las proyecciones oficiales.
La deuda pública del Reino Unido ascendió a 2,98 billones de libras (3,4 billones de euros) en julio, representando el 94,1% del PIB británico. Aunque porcentualmente menor que hace doce meses, es mayor en términos netos.
La disciplina fiscal es fundamental para la estabilidad económica y la seguridad nacional del Reino Unido, según el ministro de Finanzas británico, John Healey
John Healey afirmó que el país está comprometido a cumplir con sus normas fiscales, reafirmando la reducción del déficit más rápida que cualquier otra economía del G7. Este proceso busca aliviar las presiones del coste de la vida y mejorar la inserción laboral de los jóvenes. Estos retos son parte de las responsabilidades que afrontará el ministro al elaborar el primer presupuesto bajo el liderazgo del recién nombrado primer ministro, Andy Burnham, equilibrando las finanzas mientras se considera un incremento del gasto en defensa.
