Treinta y cinco agentes de policía resultaron heridos y varios aficionados al fútbol fueron detenidos tras los disturbios registrados en el partido de la Copa de Alemania entre el Waldhof Mannheim y el Kaiserslautern. Los incidentes, que ocurrieron el viernes, llevaron a que 85 personas recibieran atención médica, con ocho de ellas trasladadas al hospital. Según la portavoz policial, las lesiones fueron principalmente leves.
El encuentro, celebrado en el estadio Carl-Benz de Mannheim con una capacidad completa de 23.500 espectadores, contó con unos 3.500 seguidores del equipo visitante. Desde el inicio, el ambiente estuvo tenso, con repetidos lanzamientos de pirotecnia desde las gradas. La situación empeoró tras 90 minutos sin goles, cuando un enfrentamiento entre los jugadores derivó en el lanzamiento de fuegos artificiales por parte de aficionados del Kaiserslautern hacia la zona de seguidores del Mannheim, lo que llevó a una invasión de campo.
La policía, que desplegó a unos 1.400 efectivos de seguridad, intervino para controlar el desorden. Durante la operación, 35 agentes sufrieron heridas leves. El partido estuvo en peligro de ser suspendido, y el inicio de la prórroga se retrasó, aunque finalmente se reanudó sin mayores incidentes. A posteriori, se produjo un incendio en el área visitante que fue sofocado por los bomberos.
La policía investiga delitos de agresión, daños a la propiedad, alteración del orden público, agresiones a agentes y violaciones de la legislación sobre explosivos
El consejero de Interior de Baden-Württemberg, Manuel Hagel, destacó la gravedad de los incidentes, subrayando que el uso de la violencia no tiene cabida en el fútbol y aquellos que ponen en peligro a otros y lesionan a las fuerzas de seguridad son delincuentes, no aficionados.
El partido culminó con una victoria para el Kaiserslautern, que se impuso 1-0 gracias a un gol en el último minuto de la prórroga, avanzando así a la segunda ronda de la Copa.
