El Departamento del Tesoro de Estados Unidos está considerando utilizar la Cuenta General del Tesoro (TGA, por sus siglas en inglés) para acometer un programa de recompra de bonos. Esta cuenta, que actúa como la corriente del Gobierno estadounidense, dispone de aproximadamente 935.000 millones de dólares (unos 800.000 millones de euros). El objetivo de esta medida, impulsada por la Administración Trump, es influenciar el mercado y reducir los elevados rendimientos de la deuda a largo plazo, tal como informa la cadena CNBC citando a dos altos funcionarios del Tesoro.
La posibilidad de recurrir a la TGA se plantea como un medio para que el mercado reaccione y disminuyan los rendimientos de los bonos. Hasta ahora, los efectos de los anuncios sobre las recompras han sido limitados en términos de variación de los rendimientos.
El Tesoro estadounidense ha anunciado planes para incrementar “al menos al doble” las operaciones de recompra de bonos a largo plazo. Esto implica elevar el límite máximo de cada operación desde los actuales 2.000 millones de dólares (1.728 millones de euros) hasta un mínimo de 4.000 millones de dólares (3.456 millones de euros). Scott Bessent, responsable del Tesoro, afirmó más tarde que esta cifra podría incluso superarse.
No obstante, el Tesoro no ha especificado el método mediante el cual ejecutará este programa. El mercado ha especulado que ésto se llevará a cabo a través de la emisión de más deuda a corto plazo, incluyendo letras del Tesoro con vencimientos de hasta un año. Posteriormente, se observó una disminución en el rendimiento de los bonos a largo plazo; los bonos a 10 años registraron un rendimiento del 4,71%, mientras que para los bonos a 30 años fue del 5,24%.
La utilización de la Cuenta General del Tesoro podría ser clave para mitigar los elevados rendimientos de los bonos a largo plazo
