El Gobierno de Estados Unidos ha impuesto sanciones a diversas entidades, individuos y embarcaciones, acusándolos de facilitar actividades desestabilizadoras del Gobierno de Irán. Esta medida se anunció poco después de que la Administración Trump iniciara su ofensiva comercial contra la República Islámica. Un comunicado del Departamento de Estado, firmado por su portavoz Thomas Pigott, destaca que estas sanciones responden a acciones como ataques contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados, adquisición ilícita de armas, ciberataques en infraestructura estadounidense y tráfico de productos energéticos que financian el terrorismo global.
Las sanciones afectan a oficiales militares iraníes responsables de ataques contra efectivos estadounidenses y socios en la región, y a entidades ubicadas en Irán que recopilaban inteligencia para tales fines. Entre los señalados se encuentran líderes como Ahmad Vahidi, comandante de la Guardia Revolucionaria, y Amir Hatami, comandante del Ejército iraní. Asimismo, un grupo cibernético bajo el régimen iraní, el "Mando Ciber-Electrónico de la Guardia Revolucionaria", también figura entre los sancionados.
Estas restricciones también tienen como objetivo a transportistas y agentes que comercian petróleo iraní y productos petroquímicos a través de Emiratos Árabes Unidos, China, Singapur y Europa, con el fin de financiar a la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, considerada una entidad terrorista por Estados Unidos. El Departamento de Estado ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que se una a Washington en el esfuerzo por responsabilizar a estos actores.
El objetivo de las sanciones es presionar a Irán a reconsiderar su programa nuclear y fomentar el diálogo en la mesa de negociaciones
Paralelamente, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha advertido que el país no descarta reanudar los ataques contra Irán en el contexto de la llamada guerra económica. Hegseth ha subrayado que, aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, insinuó la semana pasada que probablemente no habría un conflicto armado a gran escala, no se descarta esta opción si Irán actúa de manera imprudente o provoca al Ejército estadounidense.
Hegseth ha asegurado que Estados Unidos controla el estrecho de Ormuz mediante un bloqueo naval que impide a Irán transportar sus productos, aunque garantiza la protección del tráfico marítimo. En este marco, ha defendido que la presión económica adicional es clave para forzar a Irán a negociar sobre su programa nuclear como exige el presidente Trump. Estas declaraciones se producen después de que el secretario del Tesoro sugiriera que la opción militar quizá podría evitarse gracias a la presión económica.
