Estados Unidos ha intensificado su ofensiva comercial contra Irán con el objetivo de bloquear todas sus fuentes de financiación. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha advertido que impondrá sanciones a los países que continúen manteniendo relaciones comerciales con Irán, incluyendo a China, con el propósito de lograr un aislamiento total de la economía iraní.
En una rueda de prensa, Bessent manifestó que su departamento, junto con otras agencias, está implementando un enfoque de cero fugas para bloquear cualquier ingreso que pueda financiar a la Guardia Revolucionaria Islámica y al régimen iraní. "Hemos identificado cada nodo, instalación y red que Irán utiliza para el comercio de petróleo y evadir las sanciones", declaró. Además, afirmó que no se permitirá que el régimen reconstruya su capacidad para amenazar a Estados Unidos.
El presidente Donald Trump ha mantenido conversaciones con varios líderes mundiales para comunicarles las acciones específicas a seguir con el fin de bloquear las fuentes de financiación iraníes. Según el Gobierno estadounidense, algunas de estas acciones ya están mostrando resultados. Bessent enfatizó que, si los países no toman estas medidas por su cuenta, Estados Unidos actuará de manera unilateral.
Quienes continúen haciendo negocios con el régimen iraní se enfrentarán a sanciones secundarias por parte de Estados Unidos
El Tesoro estadounidense ha puesto su objetivo en cinco sectores clave que Irán utiliza con otros países: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Además, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) está trabajando para sancionar a más de 60 entidades, personas y embarcaciones que facilitan las operaciones ilícitas de Irán.
Respecto a China, un destacado socio comercial de Irán, Bessent subrayó que "nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses". Aunque mostró preferencia por la diplomacia, destacó que todas las naciones deben estar listas para enfrentar represalias si no cesan sus actividades comerciales con el régimen iraní. Finalmente, enfatizó que ha llegado el momento para que los líderes globales decidan entre prosperidad y aislamiento, y entre paz y terror.
