El absentismo laboral en la industria MICE ha experimentado un notable aumento del 23,9% entre 2022 y 2025, alcanzando los 819.819 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes (ITCC). Este incremento ha elevado el coste económico del sector a 2.339 millones de euros en 2025, un aumento del 46,3% respecto a los 1.598 millones de cuatro años antes, según revela el primer Informe sobre el Absentismo Laboral en la Industria MICE elaborado por la federación Foro MICE.
El informe destaca que el crecimiento de los procesos de incapacidad temporal excede en más de diez puntos porcentuales al aumento de la población protegida, que fue del 13,7% en el mismo periodo. Aunque la incidencia media mensual (27,52 procesos por cada 1.000 trabajadores) en la industria MICE es inferior a la media nacional (32,78), se ha observado un significativo aumento en la duración de las bajas, pasando de 33,85 días en 2022 a 39,76 días en 2025, lo que equivale a un incremento del 17,5%.
El aumento del absentismo se presenta como un reto que impacta en la competitividad y calidad del servicio en la industria MICE
En el análisis por grupos de edad, los trabajadores jóvenes presentan la mayor incidencia. La incidencia media mensual en empleados de 16 a 35 años creció un 42,5% desde 2022, alcanzando 36,92 procesos por cada 1.000 trabajadores en 2025, representando así la tasa más alta de todos los tramos de edad. Este fenómeno preocupante pone en alerta a un sector que necesita atraer y retener talento joven.
También se ha detectado un significativo repunte en las bajas por problemas de salud mental, que se duplicaron durante el periodo estudiado, con un aumento del 100,7%, pasando de 2.420 procesos en 2022 a 4.856 en 2025. La duración media de estas bajas es de 113,83 días, con un coste de 33,64 millones de euros, lo que supone un incremento del 135,7% respecto a 2021.
El presidente de Foro MICE, Luis Gandiaga, ha señalado que el absentismo ha dejado de ser solo una cuestión de recursos humanos para convertirse en un reto de competitividad, afectando directamente a los costes, la productividad, la organización de las plantillas y la calidad del servicio. Para afrontar esta situación, la federación sugiere desarrollar una estrategia sectorial que contemple la prevención de riesgos y la gestión psicosocial. Entre las medidas destacan la formación de mandos intermedios, la revisión de cargas de trabajo, la articulación de planes de reincorporación y el fortalecimiento de políticas para retener talento.
