Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han conseguido aumentar las ondas del líquido cefalorraquídeo (LCR) durante el sueño mediante la exposición a ráfagas de "ruido rosa". Este tipo de sonido suave y estático incrementa la amplitud de las ondas eléctricas lentas en el cerebro, lo que fortalece las ondas del LCR. El estudio, liderado por Laura Lewis, sugiere que este flujo mejorado podría potenciar la función cognitiva, mejorar la memoria o incluso frenar la progresión de enfermedades neurodegenerativas.
El líquido cefalorraquídeo actúa como un protector del cerebro y la médula espinal, y facilita la eliminación de productos de desecho. En declaraciones, Lewis comentó: "Descubrimos que podíamos aumentar el tamaño de la onda de flujo del líquido cefalorraquídeo durante el sueño".
Esta investigación, publicada en Science Translational Medicine, se basa en estudios previos de 2019 donde ya se había explorado la relación entre las ondas cerebrales lentas y el flujo del LCR. Sin embargo, en el nuevo estudio, los científicos han querido profundizar en esta relación y analizar si es posible mejorar el flujo mediante la manipulación de estas ondas cerebrales.
Al aumentar el flujo de líquido cefalorraquídeo, los investigadores esperan avanzar en la prevención y tratamiento de enfermedades neurodegenerativas
El "ruido rosa", que puede describirse como similar a una lluvia constante o una cascada lejana, fue utilizado como estímulo sonoro. Los experimentos se realizaron en un grupo de 14 voluntarios, donde se incrementó la amplitud de las ondas durante el sueño. Las pruebas de resonancia magnética funcional (fMRI) mostraron que estas ondas inducen cambios en los vasos sanguíneos, permitiéndoles actuar como una "bomba" que facilita la expulsión del LCR del cerebro.
El próximo objetivo de los investigadores es determinar si esta técnica puede mejorar la calidad del sueño, en particular para aquellos que sufren de insomnio. Además, hay planes para investigar si podría ser beneficiosa en el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, al aumentar el flujo de LCR y ayudar a eliminar proteínas dañinas como el amiloide y la tau.
Levitt, quien ha iniciado una empresa para desarrollar dispositivos capaces de utilizar esta tecnología en casa, comentó: "La eliminación de desechos cerebrales es clave para combatir el Alzheimer y otras formas de demencia". Este enfoque innovador podría ser un paso significativo en la prevención de patologías asociadas a la acumulación de proteínas en el cerebro.
