La inteligencia artificial empieza a abrirse paso en el cumplimiento de las obligaciones regulatorias, uno de los ámbitos menos visibles y más intensivos en trabajo administrativo dentro de las grandes empresas. La recopilación de documentación, la elaboración de informes, las pruebas de controles internos o el envío de determinada información a los organismos públicos concentran todavía numerosas tareas manuales que las empresas buscan automatizar.
Una muestra de este movimiento llega de la mano de Workiva, que ha presentado en su conferencia anual Amplify 2026, celebrada en Las Vegas, varias herramientas destinadas a incorporar agentes de inteligencia artificial a estos procesos. Entre las novedades se encuentra Agent Studio, una herramienta que permite crear y configurar agentes de IA sin necesidad de programación. La propuesta está orientada a que las empresas puedan utilizar sus propios datos, procedimientos y flujos de trabajo para automatizar tareas recurrentes.
El interés de estas aplicaciones no está tanto en generar texto como en intervenir en procesos empresariales estructurados. En áreas como finanzas, auditoría o cumplimiento normativo, la automatización tiene que convivir además con requisitos de control, ya que las empresas necesitan poder determinar qué información se ha utilizado, qué proceso se ha seguido y qué documentación respalda un determinado resultado.
Más obligaciones regulatorias bajo un mismo sistema
Workiva también ha anunciado tres soluciones basadas en agentes de IA destinadas a ampliar el número de procesos regulatorios que pueden gestionarse desde su plataforma. Entre los casos citados por la empresa se encuentran las encuestas del Bureau of Economic Analysis (BEA) y del Censo de Estados Unidos, así como el Country-by-Country Reporting, utilizado para facilitar información fiscal de las multinacionales país por país.
Son procesos que, aunque alejados del debate más visible sobre la inteligencia artificial generativa, pueden ofrecer un terreno especialmente favorable para la automatización. Se trata de actividades con procedimientos relativamente estructurados y que requieren recopilar información procedente de diferentes áreas de una organización.
La empresa también ha presentado una solución para automatizar determinadas pruebas de auditoría interna y gestión de riesgos y cumplimiento, conocidas como GRC. El sistema coordina agentes especializados en tareas como la recopilación de evidencias, la definición de atributos y la ejecución de pruebas.
En este caso, el objetivo es reducir parte del trabajo manual asociado a la selección de muestras, la recopilación de documentación y la realización y registro de las pruebas. La empresa sostiene que el sistema mantiene un registro del proceso para facilitar su revisión posterior.
El reto de la IA en estos procesos
La entrada de agentes de IA en estas áreas plantea una cuestión diferente a la automatización de tareas administrativas convencionales. En los procesos regulatorios y de auditoría, reducir el tiempo empleado no es suficiente, los resultados tienen que poder ser revisados y justificados.
Ese requisito puede convertirse en uno de los principales límites para la expansión de los agentes autónomos en las empresas. Cuanto mayor sea la capacidad de estos sistemas para ejecutar tareas por sí mismos, mayor importancia adquieren los mecanismos de supervisión, control y trazabilidad.
La estrategia de Workiva refleja así una tendencia más amplia en el desarrollo empresarial de la IA, que consiste en trasladar la tecnología desde las herramientas de productividad hacia procesos internos concretos donde existe un volumen elevado de trabajo repetitivo. Finanzas, auditoría, riesgos y cumplimiento son algunos de los ámbitos en los que esta transición puede tener un impacto más directo, aunque también exige mantener controles sobre los resultados generados por las máquinas.
