La tasa de inflación interanual de la eurozona se posicionó en febrero en el 1,9%, lo que representa una aceleración de dos décimas respecto al 1,7% registrado en enero de 2026. Este incremento acerca la inflación al objetivo de estabilidad a medio plazo del 2% establecido por el Banco Central Europeo (BCE), según la primera estimación publicada por Eurostat.
El repunte inflacionario en febrero fue influido por una caída del 3,2% en el coste de la energía, mejorando respecto al retroceso del 4% interanual que se registró en enero. Al mismo tiempo, los alimentos frescos experimentaron un encarecimiento del 4,6%, marcando un aumento de cuatro décimas en comparación con el mes anterior.
Además, el coste de los bienes industriales no energéticos aumentó un 0,7% interanual, tres décimas más en comparación con enero, mientras que los servicios subieron un 3,4% interanual, frente al 3,2% del mes anterior. Al excluir del cálculo el impacto de la energía, la inflación de la zona euro aumentó en febrero al 2,4%, frente al 2,3% interanual de enero de 2026.
La tasa subyacente, que excluye la energía, alimentos, alcohol y tabaco, se colocó en el 2,4%, dos décimas más
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España y el contexto europeo de inflación
En el caso de España, la tasa de inflación armonizada en febrero subió una décima, alcanzando el 2,5% interanual, presentando así un diferencial desfavorable respecto a la zona euro de seis décimas. Entre los miembros de la eurozona, Chipre (0,9%), Francia (1,1%) y Bélgica (1,4%) registraron las tasas anuales de inflación más bajas. En contraste, las tasas más elevadas fueron reportadas por Eslovaquia (4%), Croacia (3,9%), además de Estonia y Lituania, ambos con un 3,2%.


