El fuego comenzó a transformar la tarde del jueves en una emergencia a las 16.35 horas. Las primeras llamadas situaron las llamas cerca de la antigua carretera N-340A, en el término municipal de Los Gallardos. En poco tiempo, el incendio avanzó por un terreno abrupto, cubierto de vegetación seca y salpicado de viviendas, hasta aproximarse a las poblaciones cercanas de Bédar y Lubrín. El último cálculo provisional situaba la superficie afectada en unas 3.150 hectáreas.
La rapidez de propagación dejó poco margen para reaccionar. A primera hora del viernes, la Junta de Andalucía confirmaba once personas fallecidas y ocho heridas, cuatro de ellas con quemaduras de gravedad. Los heridos más graves fueron atendidos inicialmente en el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería, con la previsión de trasladarlos al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Varias de las víctimas fueron encontradas dentro de vehículos calcinados y otras en las inmediaciones de un camino de acceso a Bédar. Según la reconstrucción preliminar ofrecida por las autoridades, algunas personas habrían intentado alejarse de las llamas por rutas que no formaban parte del dispositivo de evacuación y quedaron atrapadas por el avance del fuego. La identificación oficial de los fallecidos seguía abierta, por lo que las informaciones sobre su nacionalidad no podían considerarse definitivas.
Caminos estrechos frente a un fuego veloz
La orografía de la zona agravó la emergencia. Bédar se encuentra en un entorno montañoso, con barriadas dispersas y carreteras estrechas que dificultan el movimiento simultáneo de vecinos, vehículos de emergencia y medios de extinción. La evacuación tuvo que reorganizarse sobre la marcha, desviando parte del tráfico hacia Lubrín ante la dificultad de utilizar la carretera que comunica con Los Gallardos.
Más de un millar de personas fueron desalojadas de manera preventiva; algunas actualizaciones elevaron esa cantidad hasta aproximadamente 1.400. La orden afectó al núcleo de Bédar y a zonas como Almocáizar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena, el Pinar de Bédar y el complejo turístico Miraflores. El incendio también obligó a cortar carreteras, incluida temporalmente la autovía A-7.
En pabellones, centros culturales y alojamientos habilitados por los ayuntamientos, los evacuados aguardaron noticias sobre sus viviendas y familiares. La Cruz Roja atendió a decenas de afectados y organizó plazas para quienes no podían regresar.
Paralelamente, la Guardia Civil abrió en su puesto de Garrucha un punto para recoger denuncias relacionadas con personas cuyo paradero no había podido ser confirmado.
La UME se suma al operativo
La gravedad del incendio llevó a elevar el Plan Infoca a fase de emergencia, situación operativa 2, lo que permitió incorporar recursos estatales. La Unidad Militar de Emergencias desplegó alrededor de 200 militares y 70 vehículos para reforzar a los bomberos forestales, técnicos, agentes medioambientales, sanitarios y fuerzas de seguridad que trabajaban en la zona.
Durante la mañana del viernes, la evolución del fuego sigue siendo considerada desfavorable. La prioridad del dispositivo es proteger las poblaciones, cerrar el avance de los frentes activos y facilitar el acceso de los equipos encargados de buscar posibles víctimas. Las autoridades insisten en que los vecinos sigan exclusivamente las indicaciones del 112 y de los responsables de la emergencia, sin utilizar caminos alternativos por iniciativa propia.
Un cable eléctrico, principal hipótesis
Las primeras investigaciones apuntan a la posible caída de un cable del tendido eléctrico sobre la vegetación próxima al kilómetro 511 de la N-340A. Esa versión procede de los avisos recibidos por los servicios de emergencia y de las primeras inspecciones, pero todavía debe ser confirmada por la investigación técnica. Por el momento, no puede presentarse como una causa definitivamente probada.
Los Gallardos se sitúa ya entre los incendios forestales con más víctimas mortales registrados en España durante el presente siglo y constituye uno de los episodios más graves de la historia reciente de Andalucía por su balance humano.
Mientras continúan la extinción, la identificación de los fallecidos y la investigación sobre el origen del fuego, el drama se mide también en la espera de las familias. El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres habilitó el teléfono 677 904 624 para ofrecer información y apoyo emocional a familiares y afectados.
En Los Gallardos y Bédar, la prioridad sigue siendo contener las llamas. Después llegará el recuento completo de los daños, la recuperación de las viviendas y la búsqueda de respuestas sobre cómo un incendio iniciado junto a una carretera pudo convertirse, en cuestión de horas, en una de las mayores tragedias forestales vividas en Andalucía.
