El reciente descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz ha causado una controversia en torno a la calidad y el estado de los carriles de la vía afectada. Según ha declarado el ministro de Transportes, Óscar Puente, el carril donde ocurrió el accidente es nuevo y fue fabricado en 2023, contradiciendo así informaciones publicadas que señalaban que el tramo había sido fabricado en 1989.
En respuesta a una publicación del diario ‘El Mundo’, que afirmaba que el punto del descarrilamiento era una sección de vía sin renovar, Puente utilizó su cuenta en la red social X para desmentir la noticia. El ministro subrayó que el carril número 312592Y101, cuyo peso es de 60 kg por metro, fue instalado entre mayo y junio de 2025 y no pertenece a una fabricación de décadas anteriores.
De nuevo un BULO como una catedral, y en portada. Pasan los años y todo sigue igual: desgracia, seguida de intoxicación
Además de su comunicado, Puente compartió material gráfico y la nota de envío del carril proporcionada por ArcelorMittal para respaldar su afirmación, mostrando así su compromiso con la transparencia en este asunto. En un tono enérgico, el ministro pidió que se detuviera la difusión de información incorrecta, enfatizando la necesidad de concentrarse en esclarecer las causas del incidente.
¡DEJEN DE DESINFORMAR! Y déjennos trabajar. Bastante tenemos ya con esclarecer esto y solucionar los problemas que esto acarrea, como para tener que dedicarnos constantemente a desmentir falsedades
El comentario del ministro refleja su frustración ante lo que califica como una repetida intoxicación informativa, instando a los medios a verificar sus datos para evitar equívocos en situaciones tan delicadas como la seguridad ferroviaria. Esta polémica ha puesto de relieve la importancia de la verificación de datos en el periodismo y el impacto que pueden tener las informaciones erróneas en la percepción pública y la gestión de crisis.
