El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, emprenderá la próxima semana su cuarto viaje oficial a China. Este encuentro diplomático, que ha sido planeado con antelación, ocurre en un momento oportuno tras el alto el fuego en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Durante su visita, Sánchez se reunirá con el presidente chino Xi Jinping y otras figuras clave de la política del país asiático.
El viaje de marcado carácter económico buscará promover inversiones chinas en España, fomentar el acceso de empresas españolas al mercado chino y asegurar la obtención de materias primas esenciales, incluidas las tierras raras. Además, el Gobierno español pretende fortalecer la cooperación en los ámbitos universitario, científico y cultural.
El viaje de Pedro Sánchez a China representa una oportunidad para reforzar las relaciones bilaterales y buscar soluciones conjuntas a problemas económicos de impacto europeo.
Acompañado de su esposa, Begoña Gómez, que ha recibido una invitación formal de las autoridades chinas, Sánchez iniciará su agenda oficial el lunes 13 de abril con un discurso en la Universidad Tsinghua, seguido de visitas a la empresa tecnológica Xiaomi y a la Academia China de Ciencias. El martes 14 se reunirá con Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo y, posteriormente, con el primer ministro Li Qiang y el presidente del comité permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. José Manuel Albares, ministro de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se unirá a la delegación española ese día.
Durante su estancia, Sánchez participará en un banquete ofrecido por el presidente Xi, lo que refleja el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países. El mismo día, está previsto un encuentro de Sánchez con inversores y una rueda de prensa a las 19.30 horas de España. El viaje culminará el miércoles 15 con reuniones con empresas y un encuentro final con la cámara de comercio Unión Europea-China.
Desde el Ejecutivo, se subraya el espíritu europeo de esta visita, destacando que los temas a tratar están alineados con las prioridades comunitarias. Entre las preocupaciones figuran el déficit comercial favorable a China y las dificultades de inversión por las barreras de patentes y tecnología. La estrategia del Gobierno es mantener una relación cercana con Pekín para influir en decisiones que beneficien a España y la Unión Europea.
El Gobierno defiende que, aunque el déficit comercial ha crecido debido a un aumento en las importaciones de vehículos eléctricos, las exportaciones españolas han experimentado un alza del 7% en los últimos años. Ante posibles recelos de Estados Unidos respecto a la relación con China, el Gobierno español enfatiza que su acercamiento a Pekín no es en detrimento de ningún país y resalta la importancia de mantener buenas relaciones tanto con China como con otros actores internacionales, como Estados Unidos, Brasil o India.
Sánchez sigue la tendencia de líderes occidentales que han visitado recientemente China, como los dirigentes de Alemania, Francia o Canadá. Además, se espera que Donald Trump se reúna en varias ocasiones con Xi este año, un diálogo que en Moncloa consideran beneficioso a nivel global.
