Revista Capital

Pese a que los mercados principales de las empresas exportadoras españolas se encuentran en Europa, las pulsiones proteccionistas nacidas en Estados Unidos influyen sobre las expectativas. En ese sentido, aunque el mercado estadounidense no suponga un gran porcentaje en términos globales, sí que hay numerosas empresas que dirigen hacia allí sus exportaciones.  En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, inflación persistente y reconfiguración de los flujos comerciales, las decisiones de política arancelaria adoptadas por Estados Unidos han encendido las alarmas en Europa, y particularmente en España. La reactivación de una agenda proteccionista por parte de la administración estadounidense, evocando el enfoque comercial de Donald Trump, ha introducido nuevos aranceles del 10% a productos procedentes de la Unión Europea y ha mantenido tarifas más elevadas -del 25%- para sectores estratégicos como el acero, el aluminio y el automóvil.  Aunque algunas de estas medidas han sido pospuestas durante 90 días para dar margen a la negociación diplomática, la amenaza sigue vigente y condiciona las decisiones de inversión, logística y estrategia de muchas empresas exportadoras. España, con una balanza comercial abierta y un sector exportador dinámico, observa con preocupación cómo estos cambios pueden erosionar parte de su competitividad exterior. En 2024, las exportaciones españolas al mercado estadounidense ascendieron a unos 18.000 millones de euros, lo que representa cerca del 4,7% del total de ventas al exterior. Aunque la proporción pueda parecer modesta, en términos absolutos y sectoriales el impacto es significativo.  Antonio Bonet (Club de Exportadores e Inversores): "Estas políticas no siguen las reglas del libre comercio, crean inseguridad jurídica y pueden derivar en una guerra comercial que sería negativa para todos" Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, advierte que estos aranceles no solo son injustificados desde el punto de vista técnico -por ejemplo, por la incorrecta inclusión…
Diego Bestard, CEO de Urbanitae, analiza en esta entrevista la situación actual del mercado inmobiliario español, el auge del crowdfunding como vía de financiación alternativa y el papel de su plataforma en la dinamización del sector. Además, explica las claves de su éxito y los planes de expansión de su compañía en Europa.  ¿Cómo describiría la situación actual del sector inmobiliario en España, especialmente en lo que respecta a la vivienda? El sector inmobiliario atraviesa un momento de profunda tensión entre la oferta y la demanda, especialmente en el mercado residencial. La escasez de vivienda nueva es la causa principal, agravada por la falta de suelo finalista, la complejidad regulatoria y la subida de los costes de construcción que venimos registrando desde 2021 y que, tras un año de relativa calma, se ha reactivado en 2024 y 2025. La suma de estos factores hace que los precios sigan al alza incluso en un contexto de bajadas de tipos de interés: de hecho, es seguro que el abaratamiento de las hipotecas impulsará aún más la demanda de vivienda y, con ello, los precios. En paralelo, el interés por adquirir o alquilar una vivienda sigue siendo altísimo, especialmente en las grandes ciudades. Esto ha generado un desequilibrio estructural que solo se resolverá incentivando masivamente la oferta. Se habla mucho de que no estamos ante una nueva burbuja como la de 2008. ¿Cuáles son, desde su punto de vista, las principales diferencias entre aquel contexto y el actual? La principal diferencia está en los fundamentos del mercado. En 2008, la burbuja se alimentó de un exceso de oferta impulsado por una financiación bancaria extremadamente laxa y por compradores con poco músculo financiero. Hoy ocurre justo lo contrario: hay escasez de producto, los promotores son mucho más prudentes y están muy profesionalizados, y la…
En un contexto de transformación digital y cambios en el consumo, Fnac refuerza su apuesta por la omnicanalidad, la sostenibilidad y la experiencia de cliente. Domingo Guillén, director general de Fnac España, analiza en esta entrevista los retos del retail, la evolución del mercado cultural y los planes de futuro de la compañía.  ¿Cuáles son las tendencias más fuertes que observa dentro de su mercado? ¿Sostenibilidad, digitalización…? En nuestro mercado, observamos varias tendencias muy marcadas. En primer lugar, la sostenibilidad y el consumo responsable son cada vez más importantes para los clientes, que buscan productos duraderos y que promuevan la economía circular. En segundo lugar, la digitalización y la omnicanalidad continúan transformando el retail, exigiendo una experiencia de compra fluida entre el mundo online y offline. La personalización también es clave, y ahí es donde nuestros "Expertos FNAC" marcan la diferencia. Además, la Inteligencia Artificial está abriendo nuevas posibilidades para mejorar la experiencia del cliente y optimizar las operaciones. No podemos olvidar, por supuesto, la importancia de seguir siendo embajadores de la cultura y la tecnología como pilar fundamental de nuestro negocio. ¿Qué perspectivas manejan? ¿Creen que el consumo puede mantenerse pese a las turbulencias geopolíticas? La buena evolución del consumo de productos culturales en España es más que evidente. Hechos como la irrupción de la literatura juvenil como fenómeno de ventas, el manga o la repercusión internacional de nuestros autores han permitido este aumento exponencial. Sectores como el del libro se presentan más sólidos que nunca y nuevas incorporaciones a nuestro mix de producto, como los juegos de mesa o el merchandising, hacen que el futuro sea muy esperanzador. Este hecho, unido con nuestro compromiso por ofrecer la mejor experiencia a nuestros clientes nos permite ser muy optimistas en este sentido. La transformación de la omnicanalidad en omniexperiencia es uno de nuestros grandes retos ¿Cómo valora la situación…
En los últimos 25 años, el tercer sector español ha experimentado una evolución significativa y ha pasado de una labor primordialmente asistencial a un enfoque más holístico y sistémico, centrado en la defensa de derechos y en el empoderamiento. Este cambio se ha visto respaldado por las Convocatorias de Proyectos Sociales de la Fundación ”la Caixa”, que desde 1999 han impulsado más de 23.500 iniciativas. Toni Bruel, colaborador del Área de Relaciones con Entidades Sociales de la Fundación ”la Caixa”, y varios representantes de entidades sociales nos hablan de esta evolución y de los retos que aún quedan por afrontar.  A finales del siglo XX, la acción social en España tenía un marcado carácter asistencial: se entregaban bienes de primera necesidad y se habilitaban servicios esenciales para la población vulnerable. «Atendíamos necesidades puntuales y básicas», recuerda Toni Bruel, colaborador del Área de Relaciones con Entidades Sociales de la Fundación ”la Caixa”. Sin embargo, la experiencia y los aprendizajes acumulados propiciaron un giro en el tercer sector. «Hoy, la atención se basa en escuchar a las personas, conocer su contexto social e integrarlas en itinerarios. El individuo deja de ser solo el beneficiario de las ayudas para convertirse en el protagonista», subraya el experto en ayuda humanitaria, que ha presenciado estos cambios desde la primera línea. Este nuevo enfoque —más integral, para responder a múltiples vulnerabilidades sociales, y fundamentado en los derechos sociales— se organiza, según Bruel, en torno a cuatro pilares: «la búsqueda de la igualdad de oportunidades, la atención sociosanitaria integral, el fomento de la autonomía personal y la construcción de una sociedad diversa e inclusiva». Toni Bruel: «El individuo deja de ser solo el beneficiario de las ayudas para convertirse en el protagonista». En este proceso de transformación ha desempeñado un papel fundamental la Fundación ”la Caixa”, que ha apoyado el cambio a…
En los últimos años, hablar de salud mental ha dejado de ser un tabú. La pandemia marcó un antes y un después en la manera en la que las empresas y la sociedad en general entienden el bienestar psicoemocional. Pero hay un segmento profesional que, a pesar de su creciente visibilidad, sigue manteniéndose en la sombra en lo que a salud emocional se refiere: los altos directivos. Esas personas que lideran desde la cúspide, que toman decisiones críticas y que, sin embargo, rara vez tienen un espacio para cuidar de sí mismos.  Conscientes de esa realidad, Asisa, compañía especializada en el cuidado de la salud, aborda los desafíos psicoemocionales que enfrentan los ejecutivos y altos cargos empresariales en España. Una mirada honesta y necesaria al lado más humano del liderazgo.  El coste emocional del éxito  Llegar a un puesto de alta dirección suele ser, desde fuera, sinónimo de éxito, reconocimiento y prestigio. Pero detrás de ese ascenso hay un peaje silencioso que muchas veces se paga con soledad, ansiedad o desconexión emocional. Santiago Pérez Hernández, psicólogo especialista en trauma, emergencias y salud psicológica de altos cargos, lo explica con contundencia: “Cuando una persona llega a un cargo de alta dirección, ha tenido que cumplir con muchas exigencias. Eso significa haber prescindido de otras cosas. El perfil del directivo suele implicar aislamiento, ambición y una autoconfianza que, muchas veces, roza el narcisismo funcional”.  Pérez, que ha tratado estos temas en consulta, asegura que estos perfiles tienden a establecer una fuerte identificación entre su yo personal y su rol profesional. “Esa fusión entre identidad personal y profesional hace que midan su valía por los logros. Y eso implica un problema: si no logras, no vales. El síndrome de burnout no se manifiesta con tristeza o apatía, sino con hiperactividad. Tienen tanto miedo…
La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión en la digitalización del sector asegurador. Las aseguradoras se vieron obligadas a acelerar la adopción de tecnologías digitales para mantener la continuidad del negocio y atender a sus clientes de forma remota. Este impulso ha consolidado a la inteligencia artificial (IA) como una herramienta clave en la transformación del sector, especialmente en la mejora de la experiencia del cliente.​  Según el informe de la European Insurance and Occupational Pensions Authority (EIOPA), el 50% de las aseguradoras europeas ya aplican IA en los ramos de seguros de no vida, y el 24% en el ramo de vida. Además, un 30% y un 39% adicional planean implementarla pronto en estos ramos.​  Elena Jiménez de Andrade, presidenta del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid, explica que están impulsando activamente la formación en inteligencia artificial y herramientas digitales avanzadas, con programas específicos para ayudar a nuestros colegiados a aprovechar al máximo estas tecnologías. “La inteligencia artificial nos permite ofrecer asesoramiento más ágil y predictivo. Esta transformación digital está reforzando la relación con los clientes, aumentando la transparencia y mejorando notablemente la calidad del servicio, al tiempo que optimiza la operativa diaria del mediador. Pero al mismo tiempo incidimos en la importancia de combinar tecnología con el trato personalizado, que nunca dejará de ser la seña de identidad de la mediación”.  “En nuestra Asociación estamos inmersos en proyectos prácticos de aplicación de la IA para que nuestras corredurías de seguros asociadas puedan utilizar de manera útil algunas de las aplicaciones que esta transformación tecnológica está trayendo consigo para ganar eficiencia en la gestión”, indica Martín Navaz, presidente de ADECOSE.  Según portavoces oficiales de UNESPA, la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y el big data son una realidad en el sector asegurador español y constituyen una…
Ecoembes se encuentra inmersa en un importante proceso de transformación con el objetivo de adaptar su propuesta de valor a los recientes cambios regulatorios que pretenden impulsar de manera definitiva la circularidad en materia de residuos, algo que refleja su Plan Estratégico 2024-2026 con visión 2030. Así, de la mano de las empresas, la entidad ha construido una propuesta para acelerar la plena circularidad de los envases domésticos en la que ya confían más de 20.000 clientes, desde multinacionales hasta Pymes, a los que se ayuda y acompaña con un equipo multidisciplinar de expertos formado por más de 170 personas.  Con esta importante experiencia acumulada como SCRAP dedicado a los envases domésticos, Ecoembes ya ha sido autorizado para gestionar envases comerciales, para lo cual se ha creado un nuevo SCRAP específico: Ecoembes Comerciales.  Begoña de Benito, directora de Relaciones Externas de Ecoembes, comenta que esta decisión se debe a que “trabajamos con el foco puesto en crear valor a nuestros clientes y es precisamente a partir de ahí, de las sinergias identificadas con nuestra actividad con los envases domésticos, donde nuestros productores tomaron la decisión de que diéramos un paso hacia adelante y nos autorizáramos también en el flujo de envases comerciales. Muchos de estos envases acaban gestionándose a través del canal municipal, de los contenedores amarillos y azules de las calles, donde Ecoembes lleva 27 años generando una experiencia que ahora podemos también desarrollar aquí”.  Más allá de las sinergias también existen importantes diferencias entre los envases domésticos y comerciales, por ejemplo, el rol que tiene la distribución, los poseedores finales en la gestión de los residuos de envases comerciales, algo que no ocurre con los domésticos. “Ecoembes Comerciales nace porque queremos adaptar la gobernanza y los procesos de toma de decisiones a estas particularidades. Ecoembes Comerciales, de hecho,…
En el entorno laboral actual, los riesgos psicosociales han dejado de ser una preocupación marginal para convertirse en un eje central de las políticas de prevención. Estos riesgos, que se originan en la organización del trabajo y en la gestión de las relaciones laborales, inciden directamente en la salud mental, emocional y física de las personas trabajadoras. Su evaluación, por tanto, no es una opción sino una obligación normativa y una necesidad estratégica para garantizar el bienestar en el trabajo y la sostenibilidad de las organizaciones. Los riesgos psicosociales abarcan un amplio espectro de condiciones que, si no se identifican y gestionan adecuadamente, pueden provocar trastornos como el estrés crónico, la ansiedad, el agotamiento profesional (burnout), la depresión o incluso problemas cardiovasculares. Lejos de ser una cuestión subjetiva o emocional, se trata de efectos medibles, reconocidos por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que afectan tanto a la salud individual como al funcionamiento colectivo del entorno laboral. Qué son los riesgos psicosociales Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los riesgos psicosociales son “las condiciones presentes en una situación laboral directamente relacionadas con la organización, el contenido del trabajo y la realización de la tarea, que tienen capacidad de afectar tanto al desarrollo del trabajo como a la salud del trabajador”. Estos riesgos incluyen, entre otros, la carga de trabajo excesiva, la presión de tiempo, la ambigüedad o el conflicto de rol, la falta de autonomía, el escaso apoyo social, la supervisión deficiente, los estilos de liderazgo negativos o la dificultad para equilibrar las demandas del trabajo con la vida personal. Además, influyen factores como la cultura organizativa, la comunicación interna, las condiciones físicas del entorno y las posibilidades de desarrollo profesional. En suma, los riesgos psicosociales no son unívocos ni…
Los últimos años han demostrado que la estabilidad es una circunstancia inusual en la historia. En ese aspecto, la incertidumbre que parece haberse instalado en la economía mundial pone a prueba la seguridad de las empresas y el bienestar de los ciudadanos.  Todos los centros económicos del mundo contienen el aliento cada vez que Donald Trump se encuentra frente a un micrófono. El presidente de los Estados Unidos aprovecha cada oportunidad que tiene para poner a prueba la estabilidad mundial, que en una gran parte se encuentra sometida a la mayor potencia económica del planeta.  No se sabe si Donald Trump lo pretendía o no, pero durante su mandato se están produciendo varios hechos inusuales a nivel bursátil. Durante el mes de abril, que en 59 de los últimos 100 años ha registrado crecimiento, el S&P 500 ha sufrido una de las peores rachas de caídas que se han visto.   De igual modo, es uno de los meses con un mayor número de días de caídas en el selectivo estadounidense. En concreto, hablamos de una racha de retrocesos que alcanza los 4 días consecutivos, a cierta distancia por detrás de 1966, un momento en el que el mundo se enfrentaba a diferentes ajustes monetarios y tensiones económicas.  Otro resultado que sí que ha conseguido el ‘Día de la Liberación’ de Donald Trump es elevar el último mes en el abril en uno de los que más caídas totales acumula: un total de 8 (a cierre de esta edición el día 29 de abril). Dicho eso, también es cierto que durante los últimos días se amortiguaron las caídas, por lo que el retroceso en el conjunto del mes queda a una décima del 2%, lejos de otras crisis históricas. Por ejemplo, en 1932, en plena Gran Depresión, el descalabro fue del…
Ante las diferentes turbulencias geopolíticas, el sector asegurador cobra más sentido que nunca. En paralelo a estos cambios, el sector lleva a cabo su propia transformación. Borja Díaz, consejero delegado (CEO) de Allianz Partners España y managing director de Allianz Partners Iberia, aborda estas cuestiones, además del rumbo que está tomando su compañía para duplicar su tamaño en cinco años.  ¿Qué reflexiones se pueden extraer en un momento geopolítico y económico como este?  Hay un aprendizaje humano: todo aquello que creíamos estable no lo es tanto. Nosotros hemos vivido una época de bonanza económica y época de estabilidad que nos la hemos creído. Con sus pequeñas crisis, ha habido una época de mucha estabilidad en la que se ha mantenido la colaboración entre los países   Esto que era inviolable durante mucho tiempo, se está rompiendo radicalmente. En este contexto, tenemos que volver a repensar que esa estabilidad que nos ha dado mucho crecimiento no va a ser la misma. En ese sentido, tenemos que ir a un modelo en el que estemos mucho más protegidos.  Al mismo tiempo, seguimos en una economía global. Y con la inflación al alza y tensiones en el comercio internacional, la recesión amenaza a varios países. Eso implica más pobreza y, en el caso de España, una posible ralentización del turismo —hay estudios que anticipan caídas del 4% al 5%.  En este nuevo contexto, toca racionalizar costes, explorar nuevos mercados y mirar más cerca. Quizás es momento de volver a hacer en casa lo que antes se externalizaba por comodidad. No se avecina una crisis catastrófica, pero la era del crecimiento constante se enfría. Y toca adaptarse.  ¿Qué puede aportar el sector seguros en este contexto?  Por definición, el sector seguros, asegura. Asume parte del riesgo. En entornos de mayor riesgo, el seguro es mucho…