La inflación en España está experimentando una notable subida, impulsada por el encarecimiento de los combustibles debido a la guerra en Irán. Según estimaciones de BBVA Research, la tasa de inflación podría alcanzar el 3,5% en marzo, ascendiendo desde el 2,3% registrado en febrero, con la posibilidad de llegar cerca del 4% hacia abril y mayo.
En una rueda de prensa ofrecida por Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA para España y Portugal, se explicó que el conflicto en Irán ya está afectando los precios de los carburantes. «Por el momento, la electricidad no está teniendo variaciones relativamente importantes», señaló Cardoso, aunque anticipó un aumento en la inflación hacia abril y mayo.
En este contexto, los economistas de BBVA Research destacan que estos choques de oferta generan un aumento brusco de la inflación
Sin embargo, consideran que estos cambios no tienen por qué trasladarse a la inflación subyacente ni a las perspectivas de inflación a largo plazo. Mientras esto no ocurra, creen que el Banco Central Europeo (BCE) «se quedará quieto» respecto a los tipos de interés, a la espera de posibles efectos de segunda ronda que puedan influir en las expectativas de inflación.
Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, ha abogado por la «prudencia» a la hora de adoptar medidas gubernamentales para mitigar los efectos económicos del conflicto. Ha sugerido diseñar estrategias «focalizadas, no indiscriminadas» para mitigar el impacto en sectores intensivos en el uso de la energía y sobre el tejido productivo.
Las medidas deben ser compatibles con la consolidación fiscal
Jorge Sicilia, economista jefe de BBVA y director general de BBVA Research, se sumó al llamado a la prudencia, enfatizando que bajar el IVA de los carburantes podría ser precipitado debido a su costo fiscal. Además, advierte que cualquier medida implementada debería ser temporal y tener claros sus límites, para evitar que se conviertan en transferencias permanentes de renta.
En resumen, la situación económica y las previsiones inflacionarias son delicadas, lo que motiva a los economistas a proponer medidas cautelosas. La sincronización y coordinación a nivel europeo podrían jugar un papel crucial en la efectividad de las políticas adoptadas en respuesta a esta crisis energética internacional.


