El Gobierno de España ha decidido mantener la reducción del 10% en el IVA sobre los carburantes como una medida "temporal" para afrontar la subida de los precios de la energía a raíz de la inestabilidad en Oriente Próximo. Esta decisión se toma pese a las advertencias de la Comisión Europea, que señalan que la medida podría contravenir las normativas de la Unión Europea.
Fuentes del Ministerio de Hacienda han declarado a Europa Press que el Gobierno continúa teniendo "un diálogo constructivo y fluido" con la Comisión Europea sobre este asunto. Han subrayado que la medida es "temporal y no estructural", y que se mantendrá vigente hasta el 30 de junio.
La prioridad del Gobierno es apoyar a familias, autónomos y empresas para mitigar los efectos de un conflicto bélico que jamás debería haber comenzado.
La Comisión Europea comunicó oficialmente a las autoridades españolas mediante una carta enviada el 28 de marzo. Louise Bogey, portavoz de fiscalidad comunitaria, explicó a Europa Press que la directiva europea sobre IVA no permite aplicar un tipo reducido al suministro de combustible. Sin embargo, se sugirieron alternativas compatibles con la legislación comunitaria, como los impuestos especiales sobre los carburantes.
A pesar de las advertencias, desde el Ministerio de Hacienda insisten en que el diálogo con la Comisión Europea sigue siendo "fluido" y defienden la viabilidad de la medida como una respuesta "temporal" a la crisis actual.
