El mercado de la vivienda usada en España continúa su tendencia alcista, registrando un precio medio de 2.126 euros por metro cuadrado a finales de marzo. Según los datos de Hogaria.net, esto representa un incremento del 8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. En términos mensuales, se produjo una subida del 0,4% respecto a febrero, mientras que el acumulado trimestral mostró un avance del 1,02%.
Este aumento de precios se ha observado en 45 provincias, lo que evidencia una expansión geográfica de la presión sobre los valores inmobiliarios. Destacan especialmente Islas Baleares, Madrid y Guipúzcoa, con precios por metro cuadrado de 4.934 euros, 4.110 euros y 4.061 euros, respectivamente. Estas zonas se ven impulsadas por factores como la escasez de oferta, la demanda internacional y la concentración de actividad económica.
No obstante, las correcciones a la baja son escasas. Las provincias con mayores descensos en los precios durante el primer trimestre fueron Soria (-1,3%), Cuenca (-1%), Palencia (-0,3%) y Ávila (-0,1%). En contraste, los territorios que experimentaron los incrementos más significativos incluyen Las Palmas (+2,8%), Alicante (+2,6%), Málaga (+2,4%), Cádiz (+2,4%) y Madrid (+2,3%), impulsados por una demanda residencial e inversora particularmente fuerte.
El mercado inmobiliario sigue su curso alcista, impulsado por una demanda que supera ampliamente la oferta, en un entorno económico complicado por la guerra en Irán.
Hogaria.net destaca que, a pesar del complejo contexto económico, el sector inmobiliario mantiene "inercia propia". Aunque el ciclo alcista del mercado continúa, el crecimiento de los precios supera con creces el aumento de los ingresos familiares. La falta de una oferta significativa o cambios estructurales en el mercado hace prever que los precios seguirán subiendo, ampliándose la brecha entre quien puede acceder a una vivienda y quien queda excluido.
La incertidumbre económica, especialmente por la situación en Irán, podría retrasar la bajada de tipos en Europa, lo que encarecería aún más el acceso a la vivienda. Esta situación podría reforzar, además, el atractivo del inmobiliario como valor refugio, manteniendo la demanda inversora y limitando cualquier ajuste de precios.
