Durante un acto celebrado por el Banco de España, Mayte Arráez, jefa de la división de diseño del producto del Banco Central Europeo (BCE), ha asegurado que el euro digital mantiene el anonimato. Según explicó, no existe trazabilidad de los pagos en relación al proveedor de servicios de pago, lo que se traduce en que no se almacena información sobre las transacciones individuales.
Arráez indicó que se está trabajando en la creación de un marco jurídico para la realización de pagos seguros, afirmando que el euro digital no será de uso obligatorio, sino que se ofrecerá como una alternativa. Aunque reconoce que el proyecto aún no está completamente definido debido a la falta de un reglamento establecido, agregó que se han ido aclarando algunas funcionalidades.
Entre los servicios avanzados contemplados, destaca la opción de realizar pagos ‘offline’, es decir, sin necesidad de conexión a Internet. Este tipo de pagos sería útil en situaciones como apagones, proporcionando un nivel adicional de resiliencia sin sustituir al efectivo.
Un aspecto crucial señalado por las autoridades es la estabilidad financiera. Se está considerando la posibilidad de establecer un límite de tenencia para los depósitos en euros digitales, aunque no para su operación, con el fin de evitar una «fuga de depósitos de la banca privada». Ana Puente, del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, ha destacado que la estabilidad financiera es una «competencia compartida».
El consenso ahora mismo está en un informe del Banco Central Europeo donde explica en qué situación nos encontramos y propone un techo a ese límite de las tenencias
Por último, Juan Ayuso, del Banco de España, subrayó que el euro digital tiene como objetivo mantener el equilibro existente entre dinero público y privado. Enfatizó que la nueva herramienta no busca reinventar el sistema, sino mezclar características ya existentes para preservar el paradigma actual que ha demostrado ser exitoso.
