Economía

Los líderes globales identifican los temas clave: inversión, cooperación y sostenibilidad, claves para enfrentar un mundo incierto

Desde el aumento del gasto en defensa hasta la inversión en tecnologías limpias y educación, los gobiernos deberán equilibrar sus prioridades para abordar estos desafíos y oportunidades. La colaboración internacional y la adaptación a un panorama económico y geopolítico en constante cambio serán esenciales para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo en los próximos años

Por Marta Díaz de Santos

La reunión anual del Foro Económico Mundial celebrada en Davos -entre el 20 y el 24 de enero pasado- se desarrolló en un contexto de desafíos económicos y geopolíticos sin precedentes. Líderes mundiales, empresarios y expertos reunieron para debatir y proponer medidas que influirán en las políticas económicas y presupuestarias de numerosos países. Desde el aumento del gasto en defensa hasta la inversión en tecnologías limpias y educación, los gobiernos deberán equilibrar sus prioridades para abordar estos desafíos y oportunidades. La colaboración internacional y la adaptación a un panorama económico y geopolítico en constante cambio serán esenciales para garantizar un desarrollo sostenible y equitativo en los próximos años.

Bajo el lema "Colaboración para la era inteligente", la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos 2025 ha puesto de manifiesto la urgencia de actuar de forma colectiva en un contexto marcado por la fragmentación geopolítica, la disrupción tecnológica y la incertidumbre económica.

Durante una semana, líderes políticos, empresariales y representantes de la sociedad civil debatieron soluciones para enfrentar los desafíos globales más urgentes. El enfoque principal: reimaginar el crecimiento económico, invertir en las personas y salvaguardar el planeta, todo ello en un escenario que combina riesgos crecientes con oportunidades para transformar el mundo.

El Informe de Riesgos Globales 2025, presentado durante el evento, destacó un panorama mundial fragmentado en el que los conflictos armados, los eventos climáticos extremos y las tensiones geoeconómicas encabezan la lista de los riesgos más preocupantes. En el corto plazo, se prevé que la desinformación, la polarización social y los conflictos armados se sumen a los eventos climáticos extremos como las principales amenazas. A largo plazo, el foco se traslada a la crisis ambiental, con la pérdida de biodiversidad y el colapso de ecosistemas como los riesgos predominantes.

La conexión entre estos riesgos es evidente. Los conflictos armados agravan las crisis humanitarias y encarecen alimentos y energía, intensificando las desigualdades sociales. Estas desigualdades, a su vez, alimentan la polarización y desconfianza en las instituciones, dificultando la acción efectiva contra el cambio climático. El mensaje en Davos fue claro: el coste de la inacción supera con creces el de tomar medidas inmediatas.

Estados Unidos: Incremento del gasto en defensa y desregulación económica

Uno de los temas más destacados fue la solicitud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien instó a los países miembros de la OTAN a aumentar su gasto en defensa al 5% del PIB, superando el objetivo actual del 2%. Trump argumentó que este incremento es esencial para fortalecer la seguridad global y hacer frente a amenazas emergentes. Sin embargo, esta propuesta ha generado debate entre los líderes europeos. Por ejemplo, España, que actualmente destina el 1,3% de su PIB a defensa y se ha comprometido a alcanzar el 2% para 2029, considera que elevar esta cifra al 5% es una “utopía” debido a las implicaciones presupuestarias que conllevaría. Un aumento tan significativo requeriría una reasignación de recursos que podría afectar otras áreas clave como la educación, la sanidad y las infraestructuras.

La desregulación en Estados Unidos fue otro tema central en Davos 2025. La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, elogió las políticas de desregulación implementadas por la administración Trump, destacando que estas medidas han facilitado las operaciones bancarias y fomentado la inversión extranjera en el país. Trump, por su parte, reafirmó su compromiso con la reducción de regulaciones y la simplificación burocrática para impulsar el crecimiento económico. Estas políticas podrían influir en otros países a considerar reformas similares, lo que tendría un impacto directo en sus marcos regulatorios y presupuestos nacionales.

Desafíos climáticos y transición energética

La crisis climática y la necesidad de una transición hacia energías limpias fueron temas recurrentes en las discusiones. Empresas como Iberdrola destacaron la importancia de invertir en energías renovables y tecnologías sostenibles. La compañía presentó además sus planes para ampliar la capacidad de energía eólica y solar, subrayando la necesidad de colaboración público-privada para financiar estos proyectos. Los gobiernos se enfrentan al desafío de asignar recursos significativos para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, lo que implica ajustes en sus presupuestos para financiar infraestructuras verdes, subsidios y programas de investigación y desarrollo en tecnologías limpias.

Inteligencia Artificial y automatización

La rápida evolución de la inteligencia artificial (IA) y la automatización fue otro punto focal en Davos 2025. Mientras estas herramientas remodelan las industrias, también plantean desafíos éticos y sociales. Los líderes reconocieron que, si bien estas tecnologías ofrecen oportunidades para mejorar la productividad, también presentan desafíos significativos para el mercado laboral. Se enfatizó la necesidad de que los gobiernos inviertan en educación y programas de formación para preparar a la fuerza laboral para los empleos del futuro. Esto requerirá una reasignación de fondos hacia el sistema educativo y programas de capacitación, afectando las partidas presupuestarias de los países.

También se subrayó el potencial de la IA para optimizar cadenas de valor, acelerar investigaciones y fomentar la innovación en sectores como la salud y las energías renovables. Sin embargo, su implementación sin una regulación adecuada podría aumentar las desigualdades y los riesgos sociales. Por eso, se instó a los líderes empresariales a adoptar un liderazgo transformador que coloque la ética y la sostenibilidad en el centro de sus estrategias tecnológicas.

Riesgos geopolíticos y económicos: planificación presupuestaria en tiempos de incertidumbre

El informe de riesgos globales presentado en Davos destacó preocupaciones como los conflictos armados, la crisis climática y la desinformación. Estos riesgos estructurales obligan a los gobiernos a ser más cautelosos en su planificación presupuestaria, reservando fondos para emergencias y desarrollando estrategias para mitigar posibles crisis. La necesidad de resiliencia económica y social implica que los países deben considerar la creación de fondos de contingencia y la inversión en infraestructuras críticas, lo que influirá en la distribución de sus recursos financieros.

España: retos locales en un escenario global

El impacto de estos riesgos también llega a España, donde el informe identificó cinco desafíos críticos: la deuda pública, la escasez de mano de obra y talento, la polarización social, la recesión económica y la escasez de agua. Estos problemas reflejan tensiones estructurales que afectan la capacidad del país para adaptarse a los cambios globales.

Particularmente preocupante es la falta de personal cualificado en sectores clave, como las energías renovables, y la insuficiencia de lo que se denomina “green skills”, habilidades necesarias para liderar la transición verde. En este contexto, Davos destacó la necesidad de que España acelere su transformación hacia una economía más resiliente, innovadora y sostenible.

El papel transformador de las empresas

Uno de los mensajes centrales en Davos 2025 fue el reconocimiento del sector empresarial como un actor clave en la mitigación de riesgos globales. Según el informe del WEF, basado en la opinión de más de 11.000 líderes empresariales, las empresas enfrentan desafíos como la disrupción en las cadenas de suministro, la escasez de talento, la desigualdad y los efectos de la contaminación. Sin embargo, también son parte de la solución.

La sostenibilidad empresarial no solo es un imperativo ético, sino un motor de crecimiento económico. Según cálculos del Pacto Mundial de la ONU, invertir en modelos de negocio sostenibles podría generar hasta 12 billones de dólares en oportunidades económicas para 2030. Durante el foro, se instó a las empresas a sumarse a iniciativas como Forward Faster, que busca acelerar la implementación de medidas alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Compromisos clave y medidas económicas

Entre las medidas económicas discutidas en Davos, destacó la urgencia de redefinir las prioridades presupuestarias en función de los riesgos globales:
1. Reasignación de recursos hacia la transición energética y la sostenibilidad ambiental: Los países presentes se comprometieron a incrementar las inversiones en energías renovables y proyectos de economía circular.
2. Refuerzo de las infraestructuras tecnológicas y educativas: En respuesta a la escasez de talento, Davos enfatizó la necesidad de formar a la próxima generación en habilidades verdes y digitales, esenciales para la era inteligente.
3. Fomento de salarios dignos y condiciones laborales justas: Este punto, además de centrarse en reducir la desigualdad, pretende reforzar la confianza social en un momento de creciente polarización.

Además, el foro sirvió como plataforma para que varios países y empresas anunciaran compromisos concretos. Por ejemplo, la Unión Europea presentó un fondo de 200.000 millones de euros para acelerar la transición energética y mitigar los efectos del cambio climático. Por su parte, empresas como Iberdrola destacaron su liderazgo en energías limpias y su compromiso con la resiliencia hídrica en regiones vulnerables.

La década decisiva

El informe presentado en Davos fue contundente: si no se intensifican los esfuerzos hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sólo se alcanzará el 17% de las metas para 2030. Este año, que marca el 25º aniversario del Pacto Mundial de la ONU, se hizo un llamado a la acción audaz y medible.

La sostenibilidad, la innovación tecnológica y las alianzas fueron los pilares del discurso en Davos, pero lo más relevante fue la sensación de urgencia compartida entre los asistentes. Como señaló uno de los panelistas principales: “El momento de actuar es ahora. Si no colaboramos hoy, mañana será demasiado tarde.”

En definitiva, Davos 2025 nos deja un mensaje claro: la era inteligente trae consigo desafíos complejos, pero también oportunidades únicas para transformar el mundo. Desde la sostenibilidad empresarial hasta la regulación ética de la tecnología, pasando por las alianzas entre sectores, el camino hacia un futuro más justo y resiliente depende de la acción colectiva.

Mientras los riesgos globales siguen creciendo, el Foro Económico Mundial deja claro que el coste de no actuar será mayor que el de cualquier inversión inmediata. Davos 2025 ha sido, en definitiva, un llamado urgente a que gobiernos, empresas y sociedad civil trabajen juntos en la construcción de un mañana más prometedor.

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