Las expectativas de inflación a medio plazo se mantienen estables tanto en Europa como en América, según el último informe mensual de CaixaBank Research. Esta estabilidad, según el informe, permite que las perturbaciones geopolíticas tengan un impacto moderado en el sector financiero, especialmente tras el reciente conflicto en el Golfo Pérsico.
José Ramón Díez, director de Economías y Mercados Internacionales en CaixaBank Research, señala que la incertidumbre sigue presente respecto a la duración y el alcance de la inestabilidad que afecta a la economía global. Según Díez, el canal inflacionista ya se ha activado, lo que se refleja en los precios del combustible, que han influido en los datos de inflación de marzo, cifrados en un 3,3% en España y un 2,5% en la eurozona.
Para evaluar el impacto final sobre la inflación, será crucial considerar las medidas fiscales que cada país implemente para mitigar el efecto del choque de oferta.
El informe advierte que los efectos económicos negativos a través del comercio serán asimétricos entre regiones debido a la dependencia del crudo y el gas de Oriente Próximo. Otros factores mencionados incluyen la eficiencia energética, la estructura sectorial y la capacidad fiscal de los países para contrarrestar el choque de oferta. Díez alerta de que la interrupción en las entregas de crudo podría aumentar la demanda de forma precautoria, elevando los precios por encima de los niveles actuales.
Se prevé que las economías del sudeste asiático, como India, Filipinas y Vietnam, junto con algunas naciones africanas dependientes del sector agrícola, sean las más afectadas. En contraste, Estados Unidos experimentaría un impacto menor, gracias a su relación más favorable de intercambio con el aumento de los precios del petróleo y gas natural.
La importancia de los llamados "choke points" geográficos, como los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, es destacada en el informe, subrayando cómo pueden alterar la oferta de productos estratégicos a nivel global. Díez advierte de las posibles cicatrices estructurales que pueden resultar de la pérdida de confianza de los actores económicos, un efecto que aún no se ha manifestado completamente a raíz de las recientes disputas arancelarias.
