En un contexto marcado por la escalada de los precios del petróleo, que ya han superado la barrera de los 100 dólares por barril, los países integrantes del G7, a saber, Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, están evaluando medidas de emergencia en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Según ha informado el Financial Times, los ministros de Finanzas del G7 sostendrán este lunes una reunión telefónica con Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, para discutir la liberación conjunta de las reservas de petróleo como respuesta a esta crisis.
La guerra con Irán ha intensificado el debate sobre la necesidad de liberar reservas estratégicas de petróleo. Hasta la fecha, tres países del G7, incluyendo Estados Unidos, respaldan esta propuesta. Una fuente cercana a la negociación reveló que algunos funcionarios estadounidenses consideran prudente liberar conjuntamente entre 300 y 400 millones de barriles, lo que representa entre el 25% y el 30% de las reservas totales de 1.200 millones de barriles.
Este enfoque supondría un viraje significativo en la política energética de la Administración Trump. Apenas la semana pasada, el mandatario declaró que no veía necesario recurrir a las reservas para estabilizar el mercado.
Cada país miembro de la AIE tiene la obligación de mantener reservas de petróleo equivalentes «a al menos 90 días de importaciones netas de petróleo» y estar preparado para responder colectivamente ante interrupciones graves del suministro que afecten al mercado petrolero mundial.
Desde su establecimiento en 1974, la AIE ha efectuado cinco intervenciones mediante el uso de reservas estratégicas, destacando episodios como la Guerra del Golfo de 1991 y las crisis resultantes de los huracanes Katrina y Rita en 2005. Más recientemente, se liberaron reservas en respuesta a la invasión de Ucrania en 2022.
Más allá de la liberación de reservas, la AIE propone otras alternativas para hacer frente a alteraciones en el suministro energético. Estas van desde campañas de información pública hasta la restricción de la demanda mediante medidas severas como el racionamiento de combustible, así como la sustitución de tipos de combustible y la activación de producción de emergencia.
En resumen, mientras el G7 pondera la liberación de reservas de petróleo, la AIE continúa evaluando un arsenal de medidas diseñadas para mitigar el impacto de las interrupciones del suministro en el mercado global.


