Francesc Fajula, CEO de MWCapital Barcelona, afirmó en el Mobile Lunch 2026 que la ciudad de Barcelona «ha vivido de forma absolutamente privilegiada y ha protagonizado» los principales cambios tecnológicos y sociales gracias en parte al Mobile World Congress (MWC). Este evento, que celebra su vigésima edición en la ciudad, se ha convertido en un referente tecnológico a nivel mundial.
Un evento con impacto global
Con el MWC a punto de comenzar la próxima semana en el recinto de Gran Via de Fira de Barcelona, la capital catalana se consolida como epicentro de la innovación tecnológica. Fajula destacó que Barcelona y el MWC están estrechamente asociados en el ámbito tecnológico global. «Cuando viajas por el mundo en el sector de la tecnología y dices ‘Mobile World Congress’, te dicen: ‘Barcelona’. Y si dices que eres de Barcelona, te dicen: ‘Ah, Mobile World Congress’.», señaló.
Durante un repaso de los logros del MWC a lo largo de estos 20 años, Fajula subrayó que el crecimiento del congreso y el papel de Barcelona en el mismo han superado todas las expectativas inicialmente planteadas.
Talent Arena y nuevas iniciativas
Un elemento destacado del MWC es el Talent Arena, que en su primera edición en 2025 sorprendió al alcanzar los 20.000 asistentes, superando todas las expectativas. Este año, contará con la participación de «más de 220 ponentes de todo el mundo hablando de todo tipo de temas», e incluirá la presencia de figuras de renombre como Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web. «La verdad es que es el lugar donde los profesionales del mundo de la tecnología y de la digitalización se inspiran y conectan su profesión hacia el futuro», afirmó Fajula.
El cierre del evento estuvo marcado por la proyección de la nueva serie de Amazon Prime, ‘Day One’. Este ‘thriller’, dirigido por Marta Pahissa y Víctor Cuadrado, narra la historia de un prodigio de la informática que regresa a Barcelona durante el MWC. Según Fajula, esta iniciativa busca promocionar el ecosistema tecnológico y científico de Barcelona y Cataluña en el mundo, al tiempo que fomenta «el debate sobre el uso político de la tecnología».
