El presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, ha expresado que la duración y magnitud del conflicto en Irán serán determinantes para comprender las posibles repercusiones de las fluctuaciones en los mercados energéticos sobre la inflación. Sin embargo, Powell no ha especulado sobre los potenciales efectos de este escenario.
Durante una rueda de prensa posterior al anuncio de mantener sin cambios los tipos de interés, Powell señaló que la crisis del mercado del petróleo no ha influido en las decisiones actuales de la Fed. La revisión al alza de la inflación refleja el desempeño general de la economía estadounidense, caracterizada por el encarecimiento de bienes y aranceles. Aunque no precisó el impacto potencial de la situación en Oriente Próximo, anticipó que un incremento sostenido del precio de la gasolina afectaría más al consumo que a los ingresos de los ciudadanos.
Powell reafirmó que la Fed no permitirá que el conflicto influya en la política monetaria más de lo necesario, priorizando decisiones basadas en evidencias concretas.
Ante la proximidad del fin de su mandato en mayo, Powell confirmó que permanecerá en su puesto hasta la elección de un sucesor. Donald Trump ha nominado a Kevin Warsh para reemplazarlo, aunque el candidato todavía debe ser aprobado por el Senado. A pesar de una investigación previa en su contra, que se cerró de forma «transparente y definitiva», Powell continuará hasta el final del mandato y evalúa su futuro en la institución.
Powell indicó que evaluará su continuidad basándose en lo que sea mejor para la Fed y para las personas a las que sirve. Esta incertidumbre se enmarca dentro de una relación complicada con Trump, quien con frecuencia ha solicitado su dimisión por no bajar los tipos de interés.
