En una jornada de fuertes caídas generales en los mercados, Técnicas Reunidas ha logrado destacar positivamente. Este jueves, la compañía española de ingeniería se ha disparado casi un 6% en bolsa, una reacción inusual en el contexto de un Ibex 35 que ha retrocedido un 2,18%. La subida en las acciones de Técnicas Reunidas, exactamente un 5,19% hasta alcanzar los 28,66 euros, marca un fuerte contraste con la caída acumulada del 22,5% desde el estallido del conflicto en Irán a finales de febrero.
El ataque de Irán al polo gasista de Ras Laffan en Catar, donde Técnicas Reunidas ha desarrollado diversos proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) y otras infraestructuras energéticas, parece haber revitalizado la percepción de los inversores sobre la compañía. Esta operación se percibe ahora como parte de una nueva vertiente del conflicto enfocada en la guerra energética, potenciando el interés inversor en la zona del Golfo.
La española, conocida por sus colaboraciones con grandes petroleras y empresas energéticas del Medio Oriente, ha visto cómo su valor se ha resentido debido a las tensiones bélicas. No obstante, el reciente ataque de Israel al yacimiento de gas South Pars en Irán y la consecuente respuesta iraní sobre Ras Laffan, refuerzan la necesidad de continuar invirtiendo en la seguridad y resiliencia de las infraestructuras energéticas, creando un escenario de renovada expectativa para la compañía.
El ataque a Ras Laffan refuerza la posición de Técnicas Reunidas como un actor clave en la región
Este complejo industrial en Qatar, donde la compañía ha mantenido relaciones contractuales con QatarEnergy, es un área crítica para el licuado y exportación de GNL. En 2023, Técnicas Reunidas se adjudicó un importante contrato por 560 millones de dólares (485 millones de euros) para trabajar en las instalaciones off-plot del proyecto North Field South, emblemático de su prolongada presencia en la zona. Este contrato se suma a numerosos encargos acumulados en los últimos años, cimentando el rol central de la empresa en la región mientras los focos bélicos continúan redefiniendo el mapa energético del Golfo.
