La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha comunicado este miércoles una caída del 16,8% en las declaraciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) relacionadas con la actividad agraria profesional en 2023 en comparación con el año anterior. La organización describe este descenso como grave, alertando que «el sector no va bien».
El informe destaca que la constante disminución de declarantes que dependen principalmente de ingresados agrarios pone en evidencia la falta de rentabilidad económica para agricultores y ganaderos. El 2023 ha registrado la caída más significativa desde que se llevan registros, con 45.352 menos declaraciones y un retroceso del 4,82% en relación al 2022. Por primera vez, las declaraciones han caído por debajo de las 900.000.
Un dato «más preocupante», según la Unión de Uniones, se encuentra en los datos desagregados. En estos, se observa una reducción significativa en los tramos más profesionales del sector, donde la renta agraria tiene un mayor peso sobre los ingresos totales. La renta media general (considerando solo al declarante principal) alcanza los 30.418 euros, siendo la renta agraria profesional un 54,7% inferior, situada en 14.084 euros.
Mientras el campo no sea rentable, seguirá envejecido y en declive
La entidad expresa su «preocupación» por la creciente brecha entre rentas y «las nuevas cifras que se den en los próximos años, arrastrando el impacto de los conflictos internacionales». Además, sugiere que estos datos «ahuyentan» el relevo generacional en el sector.
A pesar de ello, la Unión de Uniones considera que es posible «revertir» la situación con una voluntad política firme que asegure el cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria, evite acuerdos comerciales que generen «competencia desleal» y promueva inversiones en servicios públicos y digitalización en el medio rural.
