La presidenta ejecutiva de Banco Santander, Ana Botín, ha destacado la necesidad de una regulación más inteligente, proporcionada y dinámica para liberar capacidad financiera en la Junta de Accionistas de 2026. Según Botín, esto permitiría a las empresas y familias crecer sin comprometer la estabilidad. La ejecutiva destacó en su intervención que «Europa está sobrediagnosticada» y subrayó la necesidad de una mayor tasa de crecimiento para enfrentar los desafíos. Además, enfatizó que, lejos de ser opuestos, la estabilidad financiera y el crecimiento son complementarios y se refuerzan mutuamente.
Botín subrayó la importancia de la diversificación para mitigar riesgos y reducir la volatilidad. Gracias a ello, Santander obtuvo resultados «excepcionales» en 2025, con un beneficio atribuido de 14.100 millones de euros y un crecimiento interanual del 17% en el beneficio por acción. La ejecutiva vinculó esta mejora no solo a una reducción de costes, sino al avance en el programa de transformación operativa ‘One Transformation’.
Europa, con todos sus desafíos, sigue siendo el mejor ejemplo de cómo combinar democracia, economía de mercado y cohesión social
Santander también tomó decisiones estratégicas significativas como la venta de su filial en Polonia y la adquisición de TSB en el Reino Unido y Webster Bank en EE.UU. Estas maniobras están alineadas con el objetivo del Grupo de mejorar su rendimiento en mercados con mayores efectos de red.
De cara a 2026, Botín anticipó un aumento de clientes y confianza a través del servicio, gracias al positivo inicio de trimestre, y confía en alcanzar las metas propuestas. Además, la entidad espera, para 2028, superar los 20.000 millones de euros en beneficios y duplicar el dividendo en efectivo por acción, ímpetu que verá impulsado por el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).
La IA va a ser probablemente la mayor transformación económica y social desde la revolución industrial
Botín remarcó que la IA ya está integrada en el 50% del Grupo y se está desarrollando la próxima generación, ‘Gravity 2.0’. Con esta tecnología se busca analizar riesgos, prevenir fraudes y personalizar servicios, generando más de 1.000 millones de euros en valor hasta 2028. Esta transformación tecnológica es señalada como una palanca clave para la eficiencia en el Grupo, impactando tanto ingresos como costes.
