TAP Air Portugal logró en 2025 su cuarto año consecutivo de beneficios, aunque estos se redujeron notablemente un 92,3% respecto al año anterior, alcanzando los 4,1 millones de euros. Esta caída se debió en gran medida a un ajuste relacionado con el Impuesto de Sociedades, que tuvo un significativo efecto de 42 millones en las cuentas de la aerolínea.
En un comunicado, la compañía resaltó que, a pesar de la incertidumbre y la presión de costes que afecta a toda la industria, ha conseguido mejorar su posición financiera y cumplir con los objetivos operativos y financieros de su Plan de Reestructuración aprobado por la Unión Europea. Los ingresos operativos sumaron 4.313 millones de euros, un aumento del 1,2%, impulsados principalmente por el incremento en los ingresos de pasajeros y el negocio de mantenimiento, que creció un 10,7%.
Por otro lado, los costes operativos recurrentes ascendieron a 4.070 millones de euros, un 3,6% más, con subidas en los costes de tráfico, personal, y depreciación y amortización, aunque los costes de combustible disminuyeron un 5,4%. La demanda registró un crecimiento del 5,5%, lo que llevó el factor de ocupación al 84,2%, 1,9 puntos porcentuales más que el año anterior.
Durante 2025, TAP transportó a 16,6 millones de pasajeros, un aumento del 3,4%. La compañía también reportó un beneficio bruto de explotación recurrente de 742,9 millones de euros, mientras que el beneficio operativo recurrente fue de 243,4 millones de euros, una disminución del 27,1%, debido a un primer trimestre especialmente desafiante. A finales de año, la aerolínea presentaba una liquidez de 765,3 millones, incrementando un 17,4% respecto a 2024.
TAP Air Portugal busca un crecimiento disciplinado y sostenible para 2026, con un enfoque en la expansión de su red transatlántica, especialmente en Brasil, y el desarrollo de nuevas operaciones desde Oporto.
El consejero delegado, Luís Rodrigues, afirmó que los resultados de 2025 fueron sólidos, respaldados por una demanda resiliente y un fuerte aporte del negocio de Mantenimiento. Destacó que TAP consiguió mantener márgenes resilientes y reforzar su posición financiera a pesar de un entorno desafiante de inflación y restricciones operativas.
El Plan de Reestructuración fue completado con éxito, cumpliendo con las medidas operativas exigidas y garantizando la viabilidad a largo plazo de TAP. Bruselas reconoció estos logros y aprobó una ampliación del plazo para la desinversión en ciertas unidades hasta junio de 2026, con un compromiso de devolución de 24,99 millones de euros al accionista.
En paralelo, el Gobierno portugués avanza en la privatización parcial de TAP, en la que participan Air France-KLM y Lufthansa con ofertas no vinculantes. Esta privatización afecta al 44,9% del capital, reservándose un 5% para los empleados, con la condición de mantener la sede en Lisboa. IAG, matriz de Iberia, decidió no continuar en el proceso argumentando que era la mejor decisión para sus accionistas, priorizando el crecimiento y transformación de sus negocios actuales.
