Endesa ha anunciado un notable incremento en sus inversiones en redes eléctricas, destinado a alcanzar casi 5.500 millones de euros en el periodo 2026-2028. Este esfuerzo representa un aumento del 36% en comparación con los 4.000 millones de euros inicialmente planeados en su hoja de ruta anterior para el periodo 2025-2027. Enel, la matriz de Endesa y principal accionista con un 70% del capital, reveló esta estrategia durante su Capital Markets Day, marcando un enfoque decidido en redes y sostenibilidad.
Enel ha planeado una inyección de 53.000 millones de euros a lo largo de 2026-2028, lo que supone un incremento del 23% respecto a su estrategia previa. De esta cifra, más de 26.000 millones de euros se destinarán al desarrollo de redes, con un 21% específicamente asignado a Endesa. Este movimiento se alinea con el objetivo de Enel de acelerar su crecimiento, enfocándose en geografías dinámicas y oportunidades de inversión en energías renovables.
El enfoque en energías renovables es evidente con una inversión prevista de cerca de 20.000 millones de euros, para añadir 15 gigavatios (GW) de nueva capacidad e incrementar la capacidad instalada renovable a más de 80 GW. Aproximadamente la mitad de estas inversiones se centrarán en Europa, especialmente en Italia y España, además de un importante porfolio en Estados Unidos, donde se gestionarán proyectos basados en contratos a largo plazo.
Esta decisión de Endesa se produce en un contexto regulador complejo, después de un tira y afloja con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) relacionado con la tasa de retribución financiera. Finalmente, el regulador estableció una tasa del 6,58% para 2026-2031. En paralelo, el Gobierno español anunció un plan de inversión pública que prevé 13.590 millones de euros para la Red de Transporte de Electricidad hasta 2030.
Enel subrayó que su estrategia futura pasa por “acelerar” el crecimiento en países con entornos estables, centrando esfuerzos en redes, energías renovables y clientes finales a través de inversiones greenfield y brownfield. Esta estrategia busca garantizar una asignación óptima de recursos y un perfil de riesgo/rentabilidad equilibrado, mejorando el beneficio ordinario por acción mientras mantiene una estricta disciplina financiera.
