Santa Cruz de Tenerife, 30 de marzo de 2026. Tenerife ha sido seleccionada como uno de los nodos científicos del proyecto europeo Ocean Citizen, una ambiciosa iniciativa que busca estudiar nuevas técnicas de regeneración de ecosistemas marinos a distintas profundidades. Este proyecto es financiado por el programa Horizon Europe y cuenta con la participación de 22 socios internacionales.
La fase experimental, que próximamente se someterá a información pública, se centrará en analizar el estado del ecosistema marino, monitorizar su evolución y desarrollar nuevas metodologías de intervención en estos entornos. Este experimento que se realizará frente a Punta Blanca, en Guía de Isora, dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Teno-Rasca, forma parte de la Red Natura 2000, y es el piloto atlántico del consorcio, permitiendo el estudio de ecosistemas marinos únicos en su tipo.
La infraestructura científica desplegada incluye 86 módulos arrecifales experimentales y una nursery marina flotante, junto con tres estaciones de monitorización ambiental, que analizarán diversos parámetros como temperatura, oxígeno disuelto y biodiversidad. La superficie operativa abarca aproximadamente 11.700-12.000 m², aunque la huella sobre el fondo marino es de solo 160 m², proporcionando el espacio necesario para los equipos científicos y maniobras técnicas.
Según los estudios técnicos, el proyecto no afectará la dinámica de la ola de Punta Blanca ni impactará negativamente en la actividad pesquera local. Además, integra un componente social y educativo mediante la realización de actividades divulgativas en centros escolares de la zona, con el propósito de acercar a la ciudadanía la relevancia del ecosistema marino y la importancia de su conservación a través de la investigación científica.
Sergio Rossi, coordinador del proyecto Ocean Citizen, indica que se trata de "un experimento piloto de base científica, temporal y no lucrativo", cuyo principal objetivo es ampliar el conocimiento sobre la regeneración de los ecosistemas marinos.
Tenerife, a través de esta contribución, se incorpora a una red internacional de laboratorios naturales, que busca desarrollar metodologías científicas más sólidas y transferibles para la intervención ecológica en distintos ecosistemas marinos.
